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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
LOS MECANISMOS DE DEFENSA Y LOS AFECTOS Por Ana Freud
“Los conflictos entre el yo y los instintos no constituyen las únicas oportunidades de realizar una penetrante observación de las actividades del primero. El yo combate solamente con los derivados del ello que intentan introducirse en su territorio para aflorar a la conciencia y obtener así su gratificación; también despliega una defensa no menos enérgica y activa contra los afectos asociados a aquellos impulsos instintivos. Cuando pretende rechazar las exigencias instintivas, la primera tarea del yo es siempre lograr un acuerdo con estos afectos.
Sea amor, nostalgia, celos, resentimiento, dolor y aflicción lo que acompañe a los deseos sexuales; sea odio, cólera, rabia, lo que se asocie a los impulsos agresivos, todos éstos afectos deben resignarse a soportar toda suerte de transformaciones; deben admitir toda tentativa de dominación de parte del yo, que procura defenderse contra las exigencias instintivas a las que ellos pertenecen. Dondequiera que la transformación de un afecto sobrevenga dentro o fuera del análisis, encontramos un yo activo y nos es factible estudiar su modo de operación. Sabemos que el destino de una carga afectiva no es exactamente idéntico al de la idea que representa su demanda instintiva. Es, empero, obvio que el yo no cuenta más que con un limitado número de posibles recursos defensivos. En determinados períodos de su vida, y con arreglo a su propia estructura /específica, éste yo individual puede seleccionar entre uno u otro método defensivo: represión, desplazamiento, transformación en lo contrario, etcétera, mecanismos que puede usar tanto en el combate con el instinto en cuanto establecido cómo un señalado individuo se defiende del surgimiento de sus impulsos instintivos, a qué tipo de resistencia del yo suele apelar habitualmente, podremos hacernos una idea acerca de cómo se comportará éste mismo individuo frente a sus afectos indeseables. Si en otro enfermo se presenta muy evidente un particular modo de transformación de afectos –represión completa de ciertos sentimientos, negación, etcétera– no nos sorprenderá que adopte métodos similares de defensa contra sus impulsos instintivos y asociaciones libres. Es el mismo yo, y en todos sus conflictos es más o menos consecuente al utilizar los expedientes defensivos de que dispone.”
Freud, Ana, EL YO Y LOS MECANISMOS DE DEFENSA. Planeta-DeAgostini, España, 1984. Págs. 37-38.
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