Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

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EL OBJETO DE LA “FENOMENOLOGÍA”

Por el Prof. Pablo H. Bonafina

 

 

            Tal como se nos presenta en una de sus versiones más acabadas, el “método fenomenológico” (propuesto y sistematizado por Merleau-Ponty en FENOMENOLOGÍA DE LA PERCEPCIÓN) tiene como objeto la “descripción de las esencias”. Pero difícilmente el lector moderno pueda acometer tan siquiera la lectura del Prólogo de la obra del fenomenólogo francés si no tiene en sí al menos una clara noción de lo que se entiende por “esencia” y cuál es el “método” o “modo de describir” las cosas, antes del planteo del problema.

 

            Definimos, al estilo clásico, “esencia” como “aquello que hace que una cosa sea lo que es y no otra cosa”. Y en éste sentido decimos que “esencia” es la definición, el enunciado del conjunto de propiedades o notas características de una “cosa”. Ahora bien, una “cosa” no tiene solamente “propiedades”, reales o inventadas (puesto que puede existir una “cosa imaginaria”, como la sirena acuática) sino un “soporte” de las mismas. En las “cosas imaginarias” podríamos decir que la “esencia” tiene como soporte de su “existencia” al entendimiento, cuya imaginación la crea, a partir de las imágenes que ha percibido y guarda en la memoria, y las combina, las compone. Pero en el caso de las “cosas reales”, la “esencia” tiene un “sustrato real”, consistente, espaciotemporalmente hablando, al que se llama “existencia”, y que le da “presencia” a la “cosa”, a la “esencia”.

 

            En “las cosas” u “objetos” fuera de la mente, no hay distinción entre esencia y existencia. Podríamos decir que llamamos esencia a la “existencia aprehendida” por el entendimiento y “definida”, encerrada en una definición a través de un proceso a través del cuál el entendimiento produce una “idea”. En este sentido, la “esencia” es una “idea” un “concepto” elaborado a partir de la percepción de la “cosa existente y real”. Entonces, ¿la “esencia” no tiene relación ya con la “cosa existente” si es una construcción subjetiva? Bueno, he aquí el conflicto y dilema eterno (el realista, el criticista, el idealista, el existencialista y el fenomenológico, ahora). Debemos dar una respuesta pronta para no contribuir al embrollo de la cuestión: hay cosas que existen, y que poseen determinadas propiedades que inhieren en ella, y que la hacen “manifestar”, y la diferencian de las demás. Pero una vez “definida” la cosa, estamos ante la “esencia”. ¿Existe la esencia? Entendida de éste último modo sí; entendida como “algo sobreañadido a la cosa-existente” debemos afirmar que no. En la “experiencia” no es dado un “todo” y ese “todo” (al que podríamos llamar “percepción”) es el que intentará describir la Fenomenología –así mismo como al proceso a través del cuál esa “percepción” ha llegado a ser tal, es decir, ha “surgido” en la conciencia del sujeto.

 

¿Cuál es el objeto de la “fenomenología”? Describir “esencias”; tratar de “rastrear” el proceso sensoperceptivo de las cosas-existentes, y de los procesos del entendimiento a través de los cuales las cosas son aprehendidas, y declarar, describir, su “consistencia”, tal como se manifiestan a la conciencia, a la subjetividad. La “percepción” es un acto y un resultado complejo que realiza y al que llega el sujeto luego de que “se le ha manifestado” (faino) una cosa existente. “Fenomenología” es un método “descriptivo”. “De la percepción”, porque no podemos “ir a las cosas mismas” sin antes hacer un recorrido por “las cosas en nosotros”, en decir, por “las cosas-percibidas” –a lo que se llama “percepción”, resultado de una interacción entre los sentidos y los “datos” que nos llegan de la “cosa misma existente”, y que desborda toda y cualquier percepción, y a cualquier sujeto que pretenda encerrarla, de modo definitivo, cosificarla bajo el nombre de “esencia”.

 

 

 

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