Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

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EL DIOS “GEN”

Por el Prof. Pablo H. Bonafina

 

 

A propósito de las recientes declaraciones del Dr. James Watson.

¿Declaración racista o mala interpretación de una afirmación vulgar?

 

 

            La Genética no puede concebirse como una nueva forma de religiosidad. El “gen” no puede ser convertido en un dios profano, orgánico, con las características que le han atribuido, en tiempos pasados, a la Naturaleza, al Fatum (Destino), a algunos dioses olímpicos, al Dios metafísico… Pues no es una mónada leibniziana, esto es, una realidad cerrada, “sin puertas ni ventanas”, sino un elemento de la naturaleza y, como tal, sometido a las leyes propias del devenir. En efecto, la constitución genética no determina las naturalezas, sino que es parte de ella (tal vez hasta sea ella misma vista desde otra perspectiva…). Lo que no puede negarse es la posibilidad de verse afectada por un influjo ajeno a sí; por la interacción entre el Medio y las afecciones propias que eventualmente pueda padecer todo organismo.

 

            “Genético” suele ser concebido como sinónimo de “herencia”, de hecho se habla de “herencia genética”, pero con ésta expresión algunos pueden quedarse con una semántica predeterminista. Más exacto sería, desde una perspectiva antropológico filosófica hablar, una vez más, de “tendencias” o “determinaciones primigenias”. Aquello que hace de una pre-disposición una realidad actual no está dado, en la mayoría de los casos, de modo inexorable, pues es el resultado de una actualización del pre-condicionamiento que se lleva a cabo a través de otros factores que “dialogan” con la constitución genética.

 

            La Genética puede explicar algunos fenómenos orgánicos, y debe hacerlo con el mayor rigor posible. Pero debe sumarse a las demás disciplinas científicas en materia de enunciados de etiologías funcionales, o disfuncionales o patológicas. Afirmar a la ligera que tal realidad es “genética” no puede ser objeto ni de aprobación ni de reprobación científica, pero tampoco debe existir, puesto que no es conveniente que los genetistas se expongan al descrédito de los hombres con visiones o conclusiones parciales o incompletas; no pueden permitirse la simplificación, pues terminará, de ésta manera, volviéndose inverosímil.-

 

 

17 Octubre de 2007

 

 

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