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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
EL NUEVO PARADIGMA “NEUROGENETISTA”
Haciendo una mirada retrospectiva, y muy vasta, salen a nuestro encuentro algunas cosmovisiones que han sido trascendentales a lo largo de la Historia. Por ejemplo, en la antigüedad, los hombres, explicaron la realidad desde una perspectiva mítica religiosa. Más tarde, intentaron explicarla desde una perspectiva más racional desde aquella “nueva ciencia” llamada Filosofía. Por su parte, el Judaísmo primero y luego el Cristianismo de la Edad Media trataron de explicarlo, y fundamentarlo, todo teológica y bíblicamente. En la Modernidad se buscaron consensos racionales, y así conocimos explicaciones hechas desde la pura razón. Hasta que la visión evolucionista atravesó definitivamente, de parte a parte, las interpretaciones habidas hasta entonces, imponiendo un nuevo naturalismo biológico, apoyado en la certeza de que el hombre, como las demás especies y el Cósmos mismo, están sometidos a la evolución inexorable de toda la Historia. Y desde éste punto de apoyo, considerando al hombre como una especie animal ultraevolucionada, se elaboraron la mayoría de las teorías que dominaron el siglo XX y que siguen ejerciendo su poder en el presente, aunque vayan aggiornándose.
En materia antropológica, concretamente, el siglo XX ha tratado de explicar todo desde la nueva ciencia, que albergó en su seno a la Psicología, quien trató de presentar sus múltiples sistemas psicológicos que explicaron el comportamiento del hombre. De éste modo –inspirados en las tres etapas de la Moral trazadas por F. Nietzsche– de las tradiciones y normas (familiares) se pasó al Derecho, como Norma reguladora de la conducta social; y del Derecho se pasó a la Ética o Moral; hasta llegar, finalmente, al paso de la Ética a las explicación de la Psicología. Pero también la Psicología engendró nuevos fantasmas y “dioses”: el inconsciente y sus deseos, reprimidos, frustrados o satisfechos, y el conflicto de éste con la conciencia o instancia intelectual.
Desde hace unos años, la visión evolucionista ha venido engendrado un nuevo paradigma, casi sin darse cuenta, que podríamos llamar “neuro-genetista”. En efecto, todo hoy tiene una explicación genética y/o neurofisiología. El hombre, antiguamente considerado santo, o pecador y maldito, por endemoniado; o con algunas patologías psicológicas condicionantes, y hasta determinantes, de su obrar, hoy está siendo reducido a un organismo viviente cuyas alteraciones y desequilibrios bioquímicos encuentran una satisfactoria respuesta en la genética y/o neurofisiología. La angustia generalizada, la ansiedad, las fobias, las alucinaciones, los comportamientos extraños, el insomnio, los trastornos bi-polares de la personalidad, hasta las otrora manifestaciones estrictamente psíquicas, absolutamente todo, hoy puede considerarse proviniendo de un ámbito a-psíquico; orgánico, funcional, genético y neurológico.
Cosa sabida es que el Dr. Sigmund Freud estudió medicina en Viena, y que allí se especializó en fisiología y patología neurológica –una suerte de Neurología menos química y más nerviosa (no podemos olvidar que los grandes descubrimientos, o, mejor dicho, ensayos y experimentos en materia de genética y neurología vendrán casi junto con él). Ahora bien, lo que Freud quiso, desde la medicina, fue, romper con el esquema antropológico y médico tradicional, y brindar una explicación más satisfactoria a los comportamientos del hombre, desde la asunción de la teoría evolucionista, y desde su personalísima interpretación clínica. Hoy, se sigue en aquella dirección, aunque muchos se hayan quedado a medio camino. El genio del psiquiatra austriaco sólo vio pulsiones nerviosas (hasta más que aquello que la ciencia de entonces le pudo mostrar), pero a los científicos de hoy les es dado ver un elenco de sustancias, llamadas genes y neurotransmisores que, la mayoría de las veces, motivan, enervan, modifican, influyen, afectan el Sistema Nervioso. Entonces, a se impone la necesidad de reverlo todo.
La Psicología, y hasta una Psiquiatría sostenida por aquella, puede tararse, cerrándose dogmáticamente en un sistema que aun muchos ni siquiera después de un siglo logran comprender, o entrar en una disyuntiva, abrirse a la nueva ciencia y seguir la “intención freudiana” dejando de lado, por un momento, las teorías psicoanalíticas –a fin de retornar luego con un mejor y mayor fundamento– y buscar los últimos descubrimientos científicos de la Medicina, marchando, buscando en esa dirección. Para lo cuál, deberá callarse ante los nuevos científicos, y abajarse, pues muchas de sus enseñanzas son ya obsoletas (sin contar a las absurdas de siempre). Tal vez, si se inclina ante la nueva ciencia, y la estudia, y la piensa, pueda volverse útil, no sin antes delimitar su ámbito de competencia. Tal vez, una vez reubicada, pueda encontrar su lugar pertinente en la Ciencia, quizás desde la práctica terapéutica, como la Psiquiatría, que, en general, en su quehacer cotidiano, no psicoanaliza, sino que se dedica más bien a medicar las diferentes patologías o manifestaciones psiquico-somáticas. Ya hoy la “neuro-genética” explica y ofrece una efectiva cura a través de la Medicina. Ojalá la Psicología pueda trabajar junto a ésta y erigir una adecuada, sensata y efectiva terapia clínica.-
Prof. Pablo H. Bonafina
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