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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
SOBRE LA DIFERENCIA ENTRE ÉTICA Y MORAL Por el Prof. Pablo H. Bonafina
Los antiguos griegos tenían dos modos de pronunciar el término éthos, de donde procede nuestro español ética. La diferencia es de acento, fonética, pero que importa cierto matiz semántico. Se escribe igual, lo que varía es la duración de la primera letra, que es una vocal (nuestra “e”), que puede ser breve (épsilon) o larga (etha). Éthos con “épsilon” significa costumbre, hábito, uso, y no hace referencia a algo más que una acción reiterada puntual. Pero Éthos con “etha” refiere, además, a una manera de ser, pensar, sentir la vida cotidiana, por eso el término se relaciona con la morada o la patria de cada uno, para indicar cierta permanencia en una acción, lo que nos lleva a pensar en una “estructura de acciones” reiteradas, una suerte de configuración existencial, de donde procederían las acciones que identifican a la persona de un modo más tradicional.
Cuando los romanos (latinos) tradujeron el término ética, ellos fundieron ambas expresiones en una sola: mos (en caso nominativo, y en singular), lo que significa costumbre, sin más. Pero en plural (mores, en caso nominativo) refiere, generalmente, al modo de ser, de vivir, incluso al carácter que mueve el accionar y a las costumbres en general. –Cuando quieren hacer referencia exclusiva a las normas o preceptos legales, utilizan el término en caso acusativo: morem.
De modo tal que, desde su origen, tanto ética como moral, quieren decir lo mismo, tanto en la antigüedad griega como romana. El matiz de los griegos es asumido inicialmente por los latinos, y luego, se podría constatar la enfatización de legalista de los romanos, lo que produce en occidente una pequeña veta de escisión para una muy ulterior distinción entre las acciones realizadas en el ámbito público y el privado. Pero este no es un fenómeno que pueda constatarse en el origen de la ética y moral, pues los latinos también consideraban moral a una persona virtuosa –cosa que puede constatarse en las obras de Séneca, especialmente las Epístolas morales a Lucilio, por ejemplo.
En lo que respecta a la Edad Media, ambos términos, ética y moral, los autores parecen utilizarlo indistintamente. En la Edad Moderna asistimos al fenómeno enciclopedista, en el que los términos comenzaron a definirse con mayor precisión respondiendo a diferentes cuestiones filosóficas, las cuales se hicieron ecos de conflictos sociales y jurídicos. Los ámbitos públicos y privados pasaron a separarse, la religión conservó su moral o ética siguiendo sus lineamientos doctrinales clásicos, y la esfera secular distinguió entre una moral o ética pública y privada, a fin de mantener separadas las acciones públicas de las sociales, dejando un amplio margen para las costumbres privadas (donde se incluyeron las religiosas) y las acciones positivas o prohibitivas que los ciudadanos estaban obligados a realizar o no, en el Estado o vida civil o pública.
Aparecieron, además de los enciclopedistas, muchos autores que reflexionaron en torno a los problemas de filosofía práctica o morales o éticos. E. Kant (en el siglo XVIII-XIX), por ejemplo, prefirió el término moral, y lo restringió al ámbito privado. Pero G. Hegel, años más tarde, volvió con la antigua distinción, y una más, en su Sistema. Así, habló del Derecho, superado y asumido por la Moralidad (aun privada) y la Eticidad (momento y estado en que, en el Estado, se asumen los momentos y realidades anteriores, estableciendo cierta Filosofía del Derecho de carácter Estatista).
Finalmente, algunos contemporáneos, invirtieron el esquema hegeliano y, tratando de volver sobre aquella antigua preferencia sobre el término griego, consagraron el término “ética” al ámbito de las acciones privadas y el “moral” al ámbito de las acciones públicas. Pero éste retorno a la distinción tiende en la actualidad a la disolución, y a la identificación, nuevamente, entre ética y moral. –Por otro lado, no hay razones concluyentes para sostener la distinción, salvo que se esté dispuesto a hacer una exposición, estudio y recorrido exhaustivo y minucioso por la historia de la Filosofía Práctica o Moral o Ética, comenzando por un sinfín de disquisiciones filológicas.-
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