Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

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GENEALOGÍA DEL (PROPIO) PENSAMIENTO       

        

            En la genealogía del pensamiento (filosófico) se distinguen dos momentos antes de llegar a la síntesis (que es el fundamento de la opinión): Relación y comunicación e Identificación y desidentificación. El primer momento hace referencia a la experiencia y entrega de contenidos (conceptos) de lo otro, distinto del sujeto, al mismo sujeto pensante. El segundo, refiere, en cambio, a una cierta toma de postura (posicionamiento intelectual) de parte del que lee o escucha, a fin de asentar las bases de la aceptación o rechazo de determinados contenidos.

 

            Todos los autores tienen tras de sí un “universo conceptual” que los condiciona, en mayor o en menor grado, y cierta capacidad para extraer de esos pensamientos los elementos que se reconozcan como interesantes, atractivos, útiles o “válidos” (verdaderos). Y también existe una jerarquía de autores, cierta “paternidad intelectual” que se constata cuando se leen a los que a su vez han sido leídos. Vayamos a buscar a las fuentes donde muchos han bebido, intentando generar una nueva síntesis, adecuada al hombre de nuestro tiempo.

 

            Ignorar la influencia que han tenido los autores y corrientes de pensamiento en la formación del  pensamiento es el dato fundamental para comprender la comprensión e incomprensión que los autores (posteriores) mismos han tenido de quien o quienes han sido sus “fuentes” de reflexión.

 

            Con esto, se nos revelan y presentan más “identificados y desindentificados” que genios (incluso más creadores de verdades objetivadas que filósofos genuinos). Para la Historia de la Filosofía han sido más influyentes los que han hecho síntesis que los que han brindado los elementos fundamentales para dicha síntesis (previo análisis). Injusticia, a lo menos, y simplismo reprobable. Los más conocidos han interpretado, acometido una hermenéutica de las “fuentes”, y se han servido de sus argumentos (y conceptos) para la edificación de un esquema de pensamiento o visión total y totalizante (cosmovisión). Es más fácil corregir lo hecho (esto es, reelaborar lo pensado) que hacer desde la nada,  así como es más fácil negar a Dios desde la certeza que uno habría hecho las cosas de otra manera si hubiese sido él antes que atreverse a enfrentar el misterio, con la insignificante luz de la razón, por todas partes condicionada y cerrada a lo que no puede apresar, y a aquello de lo que no puede hablar (y dominar).

           

            Desde ya que no es posible pensar sino sobre la base de “pensamientos”. Por eso, presentamos una pretensión demasiado difícil, mas no por eso ilegítima a priori: invitar a los hombres a volver sobre aquello que ha sido la fuente de la reflexión de los grandes pensadores (la realidad), y relativizar (como si se tratase de una suerte de epojé fenomenológica) a los meros intérpretes de autores, que no de realidades.-

           

Prof. Pablo H. Bonafina

 

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