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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
LA NECESIDAD DE RECREAR MITOS
A decir verdad, tiene tanta realidad y verosimilitud la situación edípica de la que procede la analítica freudiana del complejo homónimo como la situación religiosa de la que procede la afirmación de la existencia de Dios. Lo que sucedió es que se ha desmitificado a Dios y han surgido ateos respetables, pero aun no se ha desmitificado a la psicología profunda, por lo que no han advenido apsicoanalistas respetables. Lo cierto es que la cosmovisión freudiana ha venido a reemplazar otra antropológico-psicológica de corte más dogmática, y que las claves hermenéuticas freudianas y religiosas hunden sus fundamentos en mitos elevados a la categoría de realidades. Y así sucedió en todo el siglo XIX y XX, incluso en el ámbito de las ciencias que se jactaron de ser las más “objetivas”.
Si miramos hacia atrás nos daremos cuenta que parece que fue necesaria la aparición de Darwin para que el hombre se preguntara seriamente acerca de su origen biológico y las religiones tengan que reinterpretar aquellos relatos míticos acerca del origen. También fue necesario un Feuerbach para que el hombre sospeche que su creador, en verdad, no era creación suya, proyección objetivada. También un Marx para que el hombre se diera cuenta de la necesidad de transformar las estructuras sociales, económicas y políticas que oprimen al hombre. Fue necesario Nietzsche para que el hombre se atreviese a considerar, y denunciar, seriamente que el mundo occidental se ha regido hasta el presente por valores, verdades, y los más extravagantes ideales, todos ellos inventos de hombres o grupos de poder. Y también fue necesario un Freud para que el hombre se preguntara seriamente acerca del origen de sus acciones, reacciones y conflictos.
Adherir con “fe religiosa” a cualquier doctrina es permanecer en la infancia; infancia que, a cierta edad cronológica, se convierte en necedad e idiotez, reprobable, enfermiza y hasta repugnante. Por eso es que los mitos se reciclan, se aggiornan, se releen y reinterpretan una y otra vez, permaneciendo siempre ellos como las fuentes de las nuevas teorías. Puede que alguna lógica los adorne y haga creer razonables, pero, en el fondo, sabemos que se trata de cuentos, de palabras, de ideas, y no de realidades; de ficciones que nos invitan a pensar y no a asentir servilmente. Por eso, se declara que toda doctrina es provisoria, pues toda la realidad y todas las realidades se hallan en continuo devenir… Es por eso que, como ya dijimos y ahora repetimos, lo que nos queda son los mitos, las fábulas y, su fuente, la imaginación, la fantasía; ellas son, en última instancia, las auténticas fuentes de inspiración de las grandes respuestas a los grandes interrogantes...
Por el Dr. Joachim Böffmann
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