Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

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SOBRE LA «INTOLERANCIA»

Por el Prof. Pablo H. Bonafina ©

 

 

         Una cosa es “una imagen” (visual o auditiva) o “una sensación” (interior, vital) y otra cosa, aquello que sucede cuando ambas se unen en “un argumento” o en un “pensamiento”. También diferencias presenta el regreso a “la cosa” y el encuentro entre: “la imagen” y/o “la sensación” y las segundas imágenes o sensaciones… Y otra cosa diferente es “el encuentro” entre “el resultado” de todo ello y “el contenido” que se evoca o surge, o pueda surgir, frente a la contemplación (reiterada, en mayor o menor grado) de “aquella cosa”. De todos modos -a qué negarlo- parece adecuado suponer que hay una cosa “natural”, espontánea, y que se trata de “lo que” surge en nosotros ante tal “evento” o fenómeno (ya haya sido percibido o pensado –expresado o no). A “esto que surge” en nosotros como una extensión de cuanto nos han inculcado en la vida y que hemos podido asumir y aprender, desear y permitirnos, a su vez, a sabiendas o no, inculcar y desear, y que hemos llegado a odiar, amar o desear es, nada más y nada menos que, una “perspectiva”. Y una “per-spectiva” es una “visión especular”, una suerte de “espejismo”, lo que se espera (spect-) devuelva, arroje como “imagen” un espejo “por” o a través (per) de una serie de “diálogos internos”, movimientos de los que casi nunca somos concientes y que generan lo que parece aparecer “desde la nada” y que tiene antecedentes en toda nuestra historia (incluso aquella que no conocemos, de la que no nos hemos percatado) y su intercambio con el medio (sea éste un conjunto de relaciones o de objetos o de frustraciones).

 

Los espíritus más “tolerantes” y “sensatos” creen, vanamente, que existe una cierta “relatividad” en las opiniones, y suspenden el juicio ante lo que consideran imposible pronunciarse. Otros, los más idiotas, pretenden discutir para imponer, de una u otra forma, su “opinión” o “verdad”, cuando, en verdad, no disponemos más que de “versiones”, perspectivas de las cosas. El relativismo es una falta de honestidad, un engaño solapado, en el mejor de los casos. La propia perspectiva, si alcanzó el rango de tal, alcanzó el mismo peldaño que “la verdad”. El relativismo no es más que la subestimación de la propia existencia y percepción o vivencia. El relativismo es una actitud del espíritu decadente. Lo que, a todas luces, se encuentra en la humildad del devenir son “perspectivas”, y una perspectiva genuina se vuelve, por su dinamismo interno y su fuerza natural, “un dogma”. No es lo mismo de “dogmático” que “intolerante”. El “intolerante” quiere “eliminar” (“a-callar”, sería el modo sutil de expresarlo) al que tiene un “dogma” diferente al suyo, porque siente y presiente que es una amenaza la falta de “acuerdo” (que, para él, sería, sin ninguna duda), la no aceptación y/o asunción de “su verdad”. El “perspectivista” (por no decir, “el genealogista”), por el contrario, puede “con-vivir” con la certeza de la ausencia de “bien y mal” y con una pluralidad de perspectivas que surgen, personalísimamente, a manera de dogmas, en la conciencia del hombre a lo largo de su vida, y que no está libre de ir modificándose a sí misma, deshaciéndose, en el descubrimiento de un “evento” que contradiga lo que hasta el instante anterior al hallazgo fundamentaba que tal o cual argumento o teoría o ideología. –En efecto, una “ideología”, por ejemplo, no es más que eso, por mucho que asuste, por mucha “objetividad” y racionalidad intente: una “perspectiva” con pretensiones dogmáticas y omniabarcadoras, pero una perspectiva nomás, como tantas. La “fuerza” y el “poder” que rodeen las circunstancias de una persona harán que esa “visión” se imponga con mayor o menor fuerza, con medios más o menos efectivos, pero siempre será el mismo movimiento psíquico el que motive el surgimiento de la reivindicación del “totalitarismo” o “intolerancismo”. El “dogmatismo” es otra cosa, es aceptar que “tenemos la razón” siempre que “podemos dar razón de”; y eso es suficiente. No hay más que eso: razones, explicaciones, justificaciones más o menos artísticas, armoniosas, “lógicas” y/o falaces, de dar cuentas de alguna cosa de la que estemos convencidos. Quien admite que una cosa es de tal modo pero “puede estar equivocado” aun no se ha convencido ni a sí mismo de lo que piensa! –ese tal no merece pensar sino ser un ser desprovisto de esa fantasía cerebral que es el entendimiento. Pues no otra cosa que la “fantasía” de crear “verdades” nos ha sido dada a aquellos que hemos evolucionado al punto del pensamiento. El resto, todo el resto, es poder, es fuerza, es juego del lenguaje del animal inteligente que llegamos a ser

 

 

So it seems that it´s impossible and without any sense try to achieve one vision, because every person has “their vision”, and that vision is one vision, the one reality that it is possible to consider. [Por lo que parece imposible o sin sentido pretender alcanzar una sola visión, porque cada uno tiene “su visión”, y esa visión es una única visión, la única realidad que le es posible contemplar].-

 

 

 

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