Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

________________________________________________________________________ 

 

 

¿SUPERIORES AL “ANIMAL”?

 

            ... La intolerancia en crudo. La envidia en sus mil y un rostros; la idolatración de la miseria, elevada al rango de “algo”. Y la continua necesidad autojustificada de “tomar postura” ante lo que no son nuestras acciones y palabras. El odio hacia lo diferente o contrario. ¿Qué nos sucede? Se nos impone a cada instante la tarea de vivir nuestras vidas y la perdemos mirando y hablando, sin reflexionar en la mayoría de las veces, sobre individuos humanos que logran sacarnos de nosotros y fascinarnos con la vida de otros, que tan siquiera nos son cercanos. Si hay algo manifiesto es que, en derredor, se “muestra”, “reluce”, lo inauténtico. Por doquier hay un culto (no reconocido o negado) a “el o lo otro” o a “lo uno mismo”, pero ¿dónde ha quedado nuestra “vida y sus asuntos” más serios y radicales? ¿Habrá que conceder a que los vicios, los “mass Media”, la Internet, la música, el teatro, el cine, los libros, las salidas a cualquier sitio, el boliche, son el actual opio nuestro? ¿y que las palabras y vidas, muchas de ellas falsas y/o esquizoides, merecen más atención que nuestro autoanálisis, por ejemplo? ¿Nos damos cita con el mismo interés en aquellas “fuentes de di-versión” que en la consideración de nuestras propias vidas y sus asuntos?

 

            Tal vez el colmo sea no dejar que las cosas sean… lo que sean. Cada persona parece ser libre de hacer y decir, como nosotros. ¿A quién puede afectarle o importarlel, seriamente, lo suficiente qué haga “un extraño” con su vida? Éste puede ser un buen sensor que indique que nos está faltando… un poco de “auténtica vida”… y que, aunque cambien los agentes, “nos siguen distrayendo con fábulas”, y seguimos inmersos en la fantasía –prefiriéndola a la realidad–; y nos siguen afectando las vidas de los demás que, tal vez, ni siquiera saben que existimos!

 

¡Parecemos una especie de animales patéticos! Ningún animal, excepto nosotros, puede rebajarse y ser menos de lo que es, salvo nosotros! Nos falta tanto aprender de las “especies (que llamamos y consideramos) inferiores”!... Hagamos como estas, al menos, nuestras existencias: sin demasiada conciencia, focalizados en lo que se nos impone como tarea, más allá de las miradas de los demás, y seremos superiores al “animal”! Hagamos como las otras especies, que achican sus horizontes y defienden cuando presienten ataque real nomás, y el resto del tiempo viven indiferentes de la presencia de “el que está al lado” nomás. Y no nos dejemos llevar por cuantas nuevas cadenas o necesidades nos quieran inventar. Hace siglos se nos viene diciendo que “debemos obrar como hombres”, pero hoy… dadas las circunstancias… parece mejor consejo: miremos y aprendamos del animal, pues allí tal vez nos comprendamos mejor, y podremos darnos pena de nuestra real inferioridad.-

 

 

VOLVER

 

 

info@filosofianueva.com.ar