|
Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
UNA CUESTIÓN ENTORNO AL «DESEO» Por el Prof. Pablo H. Bonafina ©
Si uno quiere ser honesto consigo, y procurase un sincero “estar en paz consigo” debería tomarse un tiempo para observarse y mirar alrededor. Entonces se volvería cada vez más consciente de que por encima de toda acción, norma, promesa, moral y valores está la “voluntad de vivir”. Nadie que sopese la existencia del “Deseo” y la “conciencia” (moral) podrá entonces menos que enojarse y estremecerse, ante ciertas circunstancias en las que nuestros “valores” y conciencia entran en contradicción intrínseca con nuestros Deseos. En medio de tanta incertidumbre aparece una certeza pobre: ésta vida es, a priori, una y breve! Y si a este hecho innegable se le suma el hecho real de que muchas veces uno tiene que “negarse (lo que es objeto de las) ganas” de lo que está a su mano, y lo impele desde un adentro que aparece, de pronto, pero que no se conoce, empieza a sentirse un poco enojado, molesto y un poco triste, como acorralado, a solas consigo mismo.
Por más vueltas que le demos a algunos asuntos que se llevan nuestros días, nuestros insomnios más o menos regulares, y nuestros sueños mismos, aun no convence del todo “esta vida”, al menos algunas, en algunos prolongados momentos... Podremos asumir todos los sufrimientos y dolores que esta existencia nos impone, pero, a veces, se torna tan mezquina, que parece no permitirnos satisfacer algunos deseos tan esenciales! A veces pienso que muchos no vivimos de un modo serio, pues no podemos permitirnos mantener coherencia entre lo que pensamos y hacemos porque lo sentimos. ¿Es preciso pedir “permiso” para hacer lo que sentimos? ¿Llegaremos a algún puerto si un “deseo” lo dejamos librado a la razón o conciencia?
Alguien dijo una vez que “las cosas se dan por algo aunque debemos ponerle freno a algunas circunstancias aunque no queramos o no podamos”. No creo que “si queremos” de veras la respuesta sea, siempre, que “no podemos”. No hay una sola respuesta que satisfaga, y ninguna solución en apariencia certera, “válida”, no necia. “No podemos” y “no queremos”, muchas cosas, a causa de cierta “moral” o “sentido de lo correcto” que nos ha infectado hasta condicionarnos, prohibirnos, reprimirnos o traumarnos. Nada es tan vivo y presente como el “deseo”, como las “ganas” de algo… sin embargo debemos impedir, cuando aparecen, que se conviertan en dominadores y superadores de lo que “hemos de hacer”, sin demasiados cuestionamientos (¡y encima se nos exige que lo aceptemos gustosos!). No alcanzan nuestros esfuerzos para dejar de escuchar dentro nuestro “un discurso de lo más hondo de la naturaleza” que me resulta más convincente, y que además ¡se presenta prepotente como un grito! No son abstracciones, no son recuerdos, no son palabras, no son razones, son “Ganas”, un volcán que erupciona en las profundidades más recónditas de nosotros, y que resistieron a los intentos de ser controlado y silenciado (es una lucha despareja y contra nosotros mismos!). No hay un “por qué” consistente, y el Deseo lo sabe.
“Moral”, “Ética”, “Valores”… (escuchen lo que nombran: dogma y viento!). ¡A veces huelen a mierda algunos imperativos, cierta “moralina” barata que no puedo aceptar sin un profundo sentimiento de repulsión a “lo establecido”, por absurda y contranatura! ¿Quién es el que elige el elenco de cosas “permitidas” y las que no? Si no está la vida en juego ¿debemos priorizar la conveniencia de nuestras acciones en relaciones a los demás? ¿De verdad creen que es esto una vida seria y plena? ¿Todo es más que lo que despierta el Deseo irrefrenable? ¿Estoy condenado a seguir eligiendo lo que un día, por fidelidad a algo que no soy mi “yo mismo” que siente ganas de lo contrario a lo que en un pasado fue su objeto de pasión? ¿No es por momentos esta vida más que una sátira patética y, por momentos, una tristísima tragedia en la que el protagonista se convierte en bufón de Su Deber, para hacer “lo que debe”, en vez de “lo que Quiere”?
info@filosofianueva.com.ar |