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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
LA LASCIVIA DEL «CONOCIMIENTO PURO» [*]
NOTA PRELIMINAR: Sabemos que es muy difícil la tarea de traducir un texto, así como del sinfín de variantes que quien acometa el desafío de la traslación pueda considerar y escoger. Luego de reiteradas lecturas de este texto de Friedrich Nietzsche, he escogido dos traducciones y, teniendo frente a mí el texto original en alemán, he juzgado pertinente compartir una versión nueva de este texto (no me he atrevido a una retraducción completa en este caso). Esta “versión” DEL INMACULADO CONOCIMIENTO que presentamos a continuación ha sido enriquecida (a nuestro parecer). Para esto hemos utilizado de “texto base” la traducción de Friedrich Nietzsche a ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (Parte II, 1882-1883) traducida por Andrés Sánchez Pascual [en adelante ASP] para Alianza Editorial (Madrid, 1972) y la hemos “corregido y retocado” en algunos versos, y reemplazado, en algunos casos, algunos párrafos completos, con la traducción de ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA de José Rafael Hernández Árias [en adelante RHA] publicada por Editorial Valdemar (Barcelona, 2005) –en todos los casos quedará en las notas indicada cada modificación que hicimos a la “traducción base” o al texto alemán original. Mantuvimos las notas originales de la traducción de ASP de la edición original, y agregamos otras nuestras, juzgadas convenientes para una mejor comprensión del texto en el contexto del pensamiento general y la obra de Nietzsche. Las barras verticales indican, en la edición original en alemán, un salto de párrafo del Autor, igual que las bastardillas, que en el manuscrito alemán son palabras subrayadas. La enfatización de tono y color de la fuente no pertenecen al texto original ni a las traducciones mencionadas. [Pablo Bonafina]
«DEL INMACULADO CONOCIMIENTO» [1] Por el Dr. Friedrich Nietzsche © Versión con Notas -registrada
Cuando ayer salía la luna me pareció que iba a dar a luz un sol: tan abultada y grávida yacía en el horizonte [2]. Pero me mintió con su preñez; y antes creería yo en el hombre de la luna que en la mujer [3]. | Ciertamente, poco hombre es también ese tímido noctámbulo. En verdad, con mala conciencia deambula sobre los tejados. Pues es lascivo y celoso el monje que hay en la luna, lascivo de la tierra y de todas las alegrías de los amantes. | ¡No, no me gusta ese gato sobre los tejados! ¡Me repugnan todos los que rondan furtivamente las ventanas entornadas! Piadosa y silente camina sobre alfombras de estrellas: –mas no me gustan, en el varón, esos pies sigilosos, en los que ni siquiera una espuela mete ruido. | El paso de todo hombre honesto habla; pero el gato se escurre furtivo por el suelo. Mira, gatuna y deshonesta avanza la luna.–
¡Esta parábola os ofrezco a vosotros los sensibles hipócritas, a vosotros los hombres del «puro conocimiento»! ¡A vosotros yo os llamo –lascivos! | También vosotros amáis la tierra y las cosas terrenas: ¡os he adivinado bien! –pero vergüenza hay en vuestro amor, y mala conciencia, –¡os parecéis a la luna! | A que despreciéis a la tierra ha persuadido alguien a vuestro espíritu, pero no a vuestras entrañas: ¡mas éstas son lo más fuerte en vosotros! | Y ahora vuestro espíritu se avergüenza de estar a merced de vuestras entrañas, y a causa de su propia vergüenza recorre caminos tortuosos y embusteros. | «Para mí sería lo más elevado –así se dice a sí mismo vuestro mendaz espíritu– mirar a la tierra sin codicia y sin tener la lengua colgando, como el perro: | ¡Ser feliz en el contemplar, con una voluntad ya muerta, ajeno a la rapacidad y a la avaricia del egoísmo –frío y gris en todo el cuerpo, mas con ebrios ojos de luna!» | «Lo más querido sería para mí –así se engaña a sí mismo el engañado [4] – amar la tierra tal como la ama la luna, y sólo con los ojos palpar su belleza. * [5] Y [que] el conocimiento inmaculado de las cosas sea para mí el no querer nada de las cosas, salvo la posibilidad de yacer ante ellas como un espejo de cien ojos». – [6]
¡Oh, sensibles hipócritas, lascivos! [7] A vosotros os falta la inocencia en el deseo: ¡y por eso ahora calumniáis el desear! ¡En verdad, no como creadores, engendradores, gozosos de devenir amáis vosotros la tierra! | ¿Dónde hay inocencia? Allí donde hay voluntad de engendrar [8]. Y el que quiere crear por encima de sí mismo, ése tiene para mí la voluntad más pura. [9]
¿Dónde hay belleza? Allí donde yo tengo que querer con toda mi voluntad; allí donde yo quiero amar y hundirme en mi ocaso [10], para que la imagen no se quede sólo en imagen. | Amar y hundirse en su ocaso: estas cosas van juntas desde la eternidad. Voluntad de amor: esto quiere decir estar dispuesto a morir [11]. ¡Así me dirijo yo a vosotros, cobardes! | ¡Ahora vuestro castrado bizquear quiere llamarse «contemplación» [12]! ¡Y lo que se deja palpar con ojos cobardes debe ser bautizado con el nombre de «bello»! ¡Oh, profanadores [13] de nombres nobles!
Mas ésta debe ser vuestra maldición, inmaculados, hombres del puro conocimiento, el que jamás daréis a luz: ¡y ello aunque yazcáis abultados y grávidos en el horizonte! | En verdad, vosotros os llenáis la boca con palabras nobles: y nosotros debemos creer que el corazón os rebosa, embusteros. [14] En cambio mis palabras son palabras pequeñas, despreciadas, torcidas: me gusta recoger lo que en vuestros banquetes cae debajo de la mesa. [15] | ¡Con ellas puedo siempre todavía –decir la verdad a los hipócritas! ¡Sí, mis espinas de pescado, mis conchas y mis cardos deben cosquillear las narices a los hipócritas!
Aire viciado [16] hay siempre en torno a vosotros y a vuestros banquetes: ¡vuestros lascivos pensamientos, vuestras mentiras y disimulos están, en efecto, en el aire! [17] ¡Osad primero creeros a vosotros mismos –a vosotros y a vuestras entrañas! El que no se cree a sí mismo miente siempre. | [En efecto, parece que] Una máscara de un dios habéis colgado delante de vosotros mismos, «puros»: en una máscara de un dios se ha introducido [arrastrándose] vuestra asquerosa lombriz. | ¡En verdad, vosotros engañáis, «contemplativos»! También Zaratustra fue una vez el bufón de vuestras pieles divinas; no adivinó la piel de serpiente con que estaban rellenas. [18]
¡En otro tiempo me imaginé ver jugar el alma de un dios en vuestros juegos, hombres del puro conocimiento! ¡En otro tiempo me imaginé que no había mejor arte que vuestras artes! | La distancia me ocultaba la inmundicia de serpientes y su mal olor: y que aquí rondaba, lasciva, la astucia de un lagarto. | Pero me aproximé a vosotros: entonces llegó el día, –y ahora él viene a vosotros, –¡se acabaron los amores con la luna! | ¡Mirad [allí]! ¡Atrapada [19] y pálida se encuentra ahí la luna –ante la aurora! | ¡Pues ya llega ella, la incandescente, –llega su amor a la tierra! ¡Inocencia y deseo propio de creador es todo amor solar! [20] ¡Mirad cómo se eleva impaciente sobre el mar! ¿No sentís la sed y la ardiente respiración de su amor? [21] | Querrá succionar del mar, y beber su profundidad [22] llevándosela a lo alto: entonces el deseo del mar se eleva con mil pechos. | Besado y sorbido [el mar] quiere ser éste por la sed del sol; ¡en luz quiere convertirse, y en altura y en huella de luz, y en luz misma! | En verdad, igual que el sol amo yo la vida y todos los mares profundos. | Y a esto es a lo que llamo yo conocimiento: ¡todo lo profundo debe elevarse –a mi altura! [23]. –Así habló Zaratustra.
© Buenos Aires, Pablo H. Bonafina Versión con Notas Registrada
[*] Este título es inventado, sólo para introducir al relato de Nietzsche. [1] [ASP] El título alemán, Von der unbefleckten Erkenntnis, es, por su semejanza fonética, una parodia de Von der unbefleckten Empfängnis (De la Inmaculada Concepción). Otro título pensado por Nietzsche en sus manuscritos para este apartado decía: A los contemplativos. [2] He aquí la introducción a la temática de los gnoseólogos modernos: la percepción y el conocimiento; la pretendida “pureza de la percepción” de algunos metafísicos y la despectiva acusación a los “estéticos” (aisthetós, en griego, “perceptible por los sentidos”), a los “sensibles”, a los que se dejan llevar por las “apariencias” y engaños de los sentidos. A este respecto alcanza con leer la Introducción al primer párrafo de la MEDITACIONES METAFÍSICAS, Primera Meditación, de René Descartes. [3] [ASP] Juego de palabras en alemán, basado en que en este idioma Mond (luna) es de género masculino. Por otro lado, la creencia de que «hay un hombre en la luna», cuyo rostro puede percibirse en ella, es leyenda popular e infantil común a varios pueblos. [4] Prefiero traducir como “seduce-seducido” esta expresión –a diferencia de ASP. [5] Éste párrafo ha sido reemplazado completo. La traducción que propongo arriba pertenece a RHA. No obstante, dejo aquí lo sustituido: “Y el conocimiento inmaculado de todas las cosas sea para mí el no querer nada de las cosas: excepto el que me sea lícito yacer ante ellas como un espejo de cien ojos” [ASP]. [6] [ASP] Un amplio desarrollo del «conocimiento objetivo» como espejo puede verse en el § 207 de Más allá del Bien y del Mal” (Alianza Editorial). [7] “Lascivia” es un pecado mortal para los hombre religiosos… Se trata de la “propensión a los deleites carnales” o el “apetito inmoderado de algo” (según el Diccionario de la Real Academia Española, 22° edición). Algunos que se consideran “místicos” (algunos de los cuales también se hacen llamar “metafísicos”) están, para Nietzsche, muy lejos de ser “puros” (en sus intenciones y consideraciones gnoseológicas), pues en vez de contemplar, lo que hacen es “(tras)formar” lo que se les convida a los “sentidos” y lo ensucian, invirtiendo el sentido y llamando “sin mancha”, es decir, “iluminado por el conocimiento mismo de Dios” y sin ser infectado por los “bajos sentidos”. Véase la nota 1 de Andrés Sánchez Pascual al título de este texto. [8] Tengamos en cuenta aquí toda la concepción socrático-platónica de la “maiéutica” (del griego: maieuo, que significa “hacer parir”) que el cristianismo asumió y que Nietzsche desprecia, puesto que, para él, una “verdad” infundida por Dios o “sacada del fondo de (un) nosotros creado por Dios”, es NO creada en sentido estricto, por no ser surgente “de uno” sino de cierto caudal “infuso”, e inexistente para “los que vemos” (he aquí otra vez asomada la “voluntad de mentira” de los “logizadotes del mundo”). [9] “Voluntad más pura” es “Belleza” que se manifiesta en el “sí mismo creador”. [10] RHA traduce “sucumbir” en vez de “hundirme en mi ocaso”. [11] Otra vez opto por la traducción de RHA. ASP, sin embargo, traduce este verso así: “Esto es aceptar de buen grado incluso la muerte. ¡Esto es lo que yo os digo, cobardes!”. [12] “Recogimiento” traduce RHA. [13] “Mancilladores” traduce ASP. [14] [ASP] Paráfrasis del Evangelio de Mateo, 12, 34: «De lo que rebosa el corazón habla la boca». [15] [ASP] Alusión al Evangelio de Lucas, 16, 21 (parábola del hombre rico y el mendigo Lázaro): «Lázaro deseaba hartarse de lo que caía debajo de la mesa del rico». [16] Imposible no sentir aquí también el denso “aire viciado” que se respira en el “taller subterráneo” donde se “labran los valores” en la GENEALOGÍA DE LA MORAL, I, § 14. [17] Aunque Nietzsche sabe que sus “hallazgos” (de las falsas creencias, de Ídolos –Ideales– propuestos como “verdades” y “verdaderos”) no serán percibidos por muchos y serán rechazados por la mayoría, no puede dejar de pensar que la mentira y la falsedad están a la vista, y que son tan asumibles como el aire que se respira. Así mismo, parece que el “aire de la mentira” intoxica y adormece las conciencias. Según este aire terminan respirando los hombres, aferrados a él por miedo a la asfixia, por miedo a la muerte, por no concebir “respirar” otro “aire”. Respecto a esto puede leerse un framento del texto alemán del prólogo de ECCE HOMO: «No llegamos a ningún ídolo nuevo sustituir (aufgerichtet) –aunque los que resisten (alten) quiero que aprendan lo que es con patas de arcilla sosTener!… Ídolos (mi palabra a cambio de ‘Ideal’) echo por tierra! (umwerfen) –esto pertenece sólo [o: en verdad] más bien a mi manualidad (Handwerk)»… (§ 2). [18] RHA. ASP traduce así: «También Zaratustra fue en otro tiempo el chiflado de vuestras pieles divinas; no adivinó la piel de serpientes con que estaban rellenas». [19] “Sorprendida y pálida está la luna” traduce aquí RHA. [20] Debemos recordar aquí la importancia del «Gran Astro» en el Discurso Preliminar del Libro I de ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA. [21] Se trata de una “sed” pero no de agua sino de “luz del sol”. El “agua” puede que dé vida al cuerpo, pero es “la luz del Sol” la que vivifica al “Sí-mismo-Inteligente”. [22] ASP traduce: «Del mar quiere sorber, y beber su profundidad». [23] ASP prefiere traducir así el final del texto: «Y esto significa para mí conocimiento: todo lo profundo debe ser elevado - ¡hasta mi altura!».- © Buenos Aires, Pablo H. Bonafina Versión con Notas Registrada
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