Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

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CRISTIANISMO Y «REALIDAD»

Friedrich Nietzsche

 

 

             Ni la moral ni la religión corresponden en el cristianismo a punto alguno de la realidad. Todo son causas imaginarias (“Dios”, “alma”, “yo”, “espíritu, del libre albedrío”, o bien “el determinismo”); todo son efectos imaginarios (“pecado”, “redención”, “gracia”, “castigo”, “perdón”). Todo son relaciones entre seres imaginarios (“Dios”, “ánimas” “almas”); ciencias  naturales imaginarias (antropocentricidad; ausencia total del concepto de las causas naturales); una psicología imaginaria (sin excepción, malentendidos sobre sí mis­mo, interpretaciones de sentimientos generales agra­dables o desagradables, por ejemplo de los estados del nervus sympathicus, con ayuda del lenguaje de la idiosincrasia religioso‑moral, “arrepentimiento”, “remordimiento”, “tentación del Diablo”, la proximidad de Dios”); una teleología imaginaria (“el reino de Dios”, el “juicio Final”, “la eterna bienaventuranza”). Este mundo de la ficción se distingue muy desventajosamente del mundo de los sueños, por cuanto éste refleja la realidad, en tanto que aquél falsea, desvaloriza y repudia la realidad. Una vez inventado el concepto “Naturaleza” en contraposición a “Dios”, el término “natural” era por fuerza sinónimo de “execrable”; todo ese mundo ficticio tiene su raíz en el odio a lo natural (¡a la realidad!), es la expresión de una profunda aversión a lo real. Pero con esto queda explicado todo. Sólo quien sufre de la realidad tiene razones para sustraerse a ella por medio de la mentira. Mas sufrir de la realidad significa ser una realidad malograda... El predominio de los sentimientos de desplacer sobre los sentimientos de placer es la causa de esa moral y religión basadas en la ficción; mas tal predominio es la fórmula de la décadence...

 

 

de EL ANTICRISTO, § 15.-

 

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