Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

________________________________________________________________________ 

 

 

ELEMENTOS PARA UN POSIBLE ACERCAMIENTO

A LA LECTURA DE LA OBRA DE NIETZSCHE ©

 

Por el Prof. Pablo H. Bonafina.

Texto inédito registrado en la Ciudad de Buenos Aires

en el mes de enero del 2012.

        

 

            Generalmente sucede que los lectores entusiastas, comienzan la lectura de la obra de un autor por aquellas que son más nombradas, “famosas” o más vendidas y, que, por este hecho mismo siguen estando a la venta en el mercado (y disponibles), como también por otros criterios, y éstas  que se nos caen al momento de responder a la pregunta de por dónde es conveniente comenzar a leer a FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900), porque una vez conseguido un ejemplar, ya no se piensa demasiado más que en intentar leerlo y ver si “gusta” (porque no suele estar en todas las mentes el “no lo entenderé”).

 

Las tendencias culturales, políticas de turno, la búsqueda de nuevas hermenéuticas, y el hecho de que se estén asentando ahora mismo ciertas “bases” en el entendimiento de las gentes y ciertas “destrezas” en el ejercicio y oficio de los sujetos pensantes pueden ser algunas excusas válidas. La intuición que muchos suelen tener del “pensamiento o sensación de incomodidad” ante las “tradiciones sacralizadas” que siguen siendo objeto de veneración, seguimiento o devoción (aunque se desconozca el motivo), y la ratificación de las Instituciones, no son “signos de nada”. Si, en la Modernidad, la osadía de “poner en duda” casi todo había hecho de la Filosofía un “método de auto-falsación” (como bien podría decir algún epistemólogo) o la Filosofía como un “sustantivo sospechoso”, con Nietzsche, entonces, la Filosofía se implosiona, se desnuda, se quiebra, y “deja de ser lo que es para pasar a ser otra cosa”, se vuelve GENEALOGÍA: un tratar de llegar, delicada, trabajosa y obstinadamente, “a”… (donde hayamos puesto el ojos) y dejando todo en la tarea! En el caso que nos ocupa, nos refererimos de un abordar el fundamento de “aquello que ha sido declarado verdad o bien o mal o belleza o hasta beneficioso y nocivo para los organismos” y que está presente entre nosotros, como lo está desde hace siglos, modelándonos, logizando nuestra tabula rasa, “domesticándonos”, coaccionándonos, oprimiéndonos, esclavizándonos, asfixiándonos y, para peor, sin ningún sentido ya. Porque las nuevas generaciones ni siquiera recuerdan los argumentos por los que tal cosa se considera “cierta”, por ejemplo –y tampoco les importa, en general. ¿Entonces? ¿Hacemos algo o seguimos igual, pasamos como un fragmento en este Universo sin poner siquiera resistencia a los grilletes? Observar, y, si de acercarse a Nietzsche se trata, estar dispuesto a demoler “ÍDOLOS”: Tomar el martillo y comenzar a convertir en ruinas (¡demolerlos desde las bases! “para que aprendan lo que es tener pies de barro”!), destruir el Sagrario de la Existencia Falsa estatuaficada y los altares edificados a “entidades imaginarias” a “conceptos falsos” sin fundamento real, que proceden del espíritu mítico de la Humanidad o de espíritus enfermos (o de la “voluntad –de imponer– una verdad” o “interpretación” del mundo y sus acontecimientos que suceden en el Devenir incesante que invalida el conocimiento, en cuanto cosifica una “idea”). Mas, para que la tarea no sea en vano, hay que poder quitar al Generador de estas “realidades”: el Hombre, y obligarle a ver que vive entre “sombras”. El punto de partida es la certeza de que lo que se considera “sagrado” es “humano” (pero no ya, al decir de Ludwig Feuerbach, como “imaginería”, “Proyección” de cierta escindida esencia del  hombre, sino que) es “humano” porque el hombre la ha inventado y edificado para sí mismo pero INVIRTIENDO todas las cosas (para ordenar “su mundo” y Dominar) en razón de su conveniencia y “voluntad de instaurar una INTERPRETACIÓN del mundo y de los ACONTECIMIENTOS”. Pero Nietzsche ve un poco más, y afirma que LO SAGRADO ES INHUMANO, porque es ANTI-HUMANO, ergo, CONTRA-NATURALEZA. Y ahí comienza, el olfato y la sospecha a invitar a la tarea al Genealogista: Tratar de llegar AL ORIGEN (Génesis) DE LA FALSEDAD, del MALENTENDIDO, de la errónea, inválida o incorrecta INTERPRETACIÓN y de la EXPLICACIÓN MENTIROSA, tergiversada, falseada; inventada minuciosamente.

 

Es por eso que me resulta acertado definir al “Doctor en Filólogía” (y Filósofo, Teólogo, Psicólogo, Sociólogo y Poeta) alemán no ya como un “Filósofo” sino –siguiendo una sugerencia de Michel Foucault– como El “GENEALOGISTA”. Que se considere a este hombre un “Genealogista” no dice mucho, sí el Interrogante de si le cabe a la “Filosofía” (entendida en el sentido universitario enciclopedista habitual) un “después de Nietzsche” –y de un Nietzsche leído en su totalidad y considerado hasta las últimas consecuencias–. Confieso que a veces estoy tentado de pensar que “la Filosofía” debería aceptar su derrota de una vez y suicidarse, al menos matar la mayoría de sus propósitos y fundamentos. Tal vez sus hijos puedan ver las cosas de otra forma… La mayoría de los graduados “en Filosofía” no siempre podemos curarnos, y no se si llegaremos a curarnos del todo y quedar bien… de esta otra enfermedad terminal que se contrae al leer al GENEALOGISTA alemán… Pero bueno, estamos aquí porque supongo que queréis insistir, de algún modo, después de Nietzsche. Entonces, sí no podemos descuidar la tarea de revisar muchos de nuestros “acríticos” “supuestos” (¡y de poner entre paréntesis los que tanto nos costó conquistar!) a fin de poder acometer del modo más conveniente la lectura de su obra y no sucumbir en el intento.

 

Por ejemplo, si uno comienza su primer año y cuatrimestre de la carrera de Filosofía en la Facultad, y en vez de ir al aula donde se imparte la materia y Cátedra “Introducción a la Filosofía” ingresa, equivocado, en donde se está dictando un Seminario (para graduados) titulado: “Prolegómenos para un bosquejo de Análisis trascendental de la perspectiva mística-ontológica de Ludwig Wittgenstein en el Tractatus Logico-Philosophicus”, ¿qué es lo más posible que suceda? Para mí, que el alumno quedará, a lo menos y en el mejor de los casos, con un sinfín de dudas, perdido en algunos temas, con una insalvable dificultad vocabularia, y un tanto confundido con algunas cosas… Pero esto no sería lo peor, porque hasta podría motivarlo y motivarnos el mismo ejemplo ante la voluntad de permanencia en el banco! Lo peor sería que alguno salga de esa aula con la convicción de que ha entendido bastante por haber comprendido algunas “cosas”, vaya a saber uno los por qués! Por resultarle “familiares” algunas cosas o palabras o ideas, o quizás sólo porque el Profesor habló en Castellano y mencionó algunos términos que vimos en el secundario o que consultamos en alguna enciclopedia alguna vez o leímos (en Internet o) en alguna Introducción o Historia de la Filosofía. Pero, sin ánimos de subestimar, sabemos que este joven no sabe ni sabrá, en su sentido cabal, bien quién es este tal Wittgenstein! (a quien le cueste pronunciar quizás, aun, como a todos nos sucede un poco con algunos jodidos apellidos) y es que, para eso mismo, comenzó sus estudios universitarios (y creo que a la mayoría nos suceden cosas semejantes). El problema no es querer, a veces, más de lo que podemos o de aquello para lo que estamos preparados, el mayor problema es “la haraganería intelectual” que engendra mediocres o críticos ignorantes o “enanos” (como le gustaba decir a El Genealogista), el no sembrar nada –¡porque no hay otro “método iniciático” que horas frente al Libro o e-Book, en silla, parado en un rincón, caminando, leyendo, pensando y releyendo!–: oh, bendita estudiosidad –la “unica virtud” que no daña demasiado. Los que somos un poco más grandes habremos de aprovechar la ignorante motivación del alumno que se equivocó de Clase para decirle: “¿Ves? Si continúas con tus estudios, al final de tu carrera, podrás comprender casi la mayoría de las cosas que allí se enseñen!”. –Este ejemplo caricaturesco pretende ser también una crítica formal a tantas personas que he tenido que tolerar en mi vida de estudiante y, ahora, de Claustros docentes que me niego a pertenecer (Profesores y autores, y renombrados “especialistas en todo” o “en mucho”)–.

 

Una vuelta una alumna me preguntó: “Profesor, ¿qué estudió tantos años en la Universidad?”. Y le respondí: “Vocabularios, alumna. Elementos para comprender algunos pensamientos y Pensadores un tanto complicados, y sus contextos culturales, sus usos lingüísticos, sus esquemas conceptuales, y un par de cosas más”. Tampoco le pude explicar que, antes de la carrera de Filosofía, había estudiado cuatro años Teología, donde había aprendido, visto y vislumbrado… que era preciso estudiar Filosofía, más aun, mucho más, en sus fundamentos, y con mayor rigor, algunas cosas. Pero nunca me enseñaron, “en serio”, a Nietzsche (algunos licuaron algunos de sus pensamientos, otros, los más “gentiles” nos convidaron alguna selección de textos (ni preparada por Ellos) o nos recomendaron a algún intérprete (Heidegger, Jaspers, Deleuze, Foucault o Vattimo), por eso fue necesario en este, como en otros casos, hacer, en mi casa y Biblioteca, una “segunda carrera”. Sí me enseñaron a los “no peligrosos” pensadores: Platón y Aristóteles (¡todas sus obras nos hicieron fichar!), pasando por ¡Filodemo de Gadara!, Boecio y sus obras lógicas, el “Corpus Hermeticum”, luego de recorrer todo el cristianizado Medioevo, hasta “el peripatético palatino”, y Alberto Margno, Alejandro de Hales y Juan de Fidanza!, y  mucho Renacimiento y Humanismo, y poco Francis Bacon, Isaac Newton y Miguel Eiquem de Montaigne, pero mucho Descartes, Leibniz, Pascal y Malebranche, mucha ética de Kant, a los Filósofos del Derecho, hasta llegar a Hegel (y hacernos creer que dominábamos la Metafísica y la Abstracción y permitir que creyésemos que ya éramos algo, algo así como “hombres formados”!). Al final, si llegábamos, veíamos, o nos daban a leer “algo” de los “los posmodernos” y en sentido crítico y peyorativo… En la Facultad de Teología a los “herejes” al menos lo criticaron! En la Universidad de Buenos Aires, hace dos años, decidí recursar íntegra la Cátedra de Filosofía Moderna del prestigioso y eminentísimo Dr. Mario Caimi. Mientras explicaba los orígenes del pensamiento krítico de Kant un alumno prometió, con otros que se le sumaron, denunciarlo por enseñar a Spinoza! que era un autor que hablaba “demasiado” de “dios”, porque la Cátedra debía ser no tendenciosa! (¡tendrían que haberle visto la cara al Profesor! –invitado de la Heine-Universität de Alemania a explicar cómo traducir a Kant, o por la Sorbona, o la Universidad de Sao Paolo tratando de comprender a estos pobres pibes que no tienen idea de cómo se pronuncia el “nombre” de Spinoza!) Jajaja! En la Facultad de Teología de la Universidad Católica (creo que los argentinos crecimos “alguito” en esto –pude hacer una tesis sobre Hans Urs Von Balthasar que no me prohibieron, auque recuerdo que para que me corrigeran “la recta interpretación de los relatos bíblicos de la ‘creación’ a la luz de la teoría evolucionista” sólo un párrafo el Profesor me ordenó cambiar, como condición para corregirla–…) nos enseñaban, entre muchos, pero muchos de veras, a Santo Tomás de Aquino (pero traducido por la B. A. C.)… y me puse a estudiar latín para leerlo, sin falsear el original como veía que se hacía, como hacían muchos traductores-Sacerdotes. Y claro, en Teología, nos remitían de continuo a los Evangelios y a diversas “traducciones” (para justificar toda la Dogmática) y sus matices (conveniencias hasta de preposiciones), y me puse, entonces, a estudiar griego para leerlo y ver con mis propios ojos (sólo confieso que en este caso me atrajo más el Cristo y algunos de sus símbolos). Y también nos remitían a los “herejes”, “ignorantes”, “sacrílegos”, “blasfemos” o “bien intencionados” filósofos… y entonces me cambié de carrera… Estas anécdotas (que en realidad fueron una pausa pronunciada en este escrito y un viaje hermoso al pasado) tienen un sentido. Disculpen la desviación.

 

Volviendo a Nietzsche. Debemos comprender que en la “Alemania” de 1850, y en el Bachillerato de Pförta (que era como una especie de “internado” de un alto nivel), allí donde Franzisca, su madre, viuda ya y viviendo en Naumburg, entregó, por una beca conseguida, al joven Friedrich Nietzsche para su formación (abarcaba todo lo que es nuestra educación primaria y secundaria) nuestro pequeño Genio se hizo de una CULTURA UNIVERSAL integral que marcaría la diferencia con otros “pensadores” formados por otros “Centros de estudios” (para jóvenes). Él se interesó, muy pronto, por las letras y la historia del pensamiento: Literatura y Filosofías CLÁSICAS GRIEGAS Y LATINAS, perfeccionamiento en LAS SAGRADAS ESCRITURAS, y otras religiones y culturas, y por los últimos MÉTODOS CRÍTICOS (porque era en Pförta donde iban a formarse los futuros “pastores de Iglesias (protestantes)”, como quería serlo el joven Friedrich, siguiendo el oficio de su padre y satisfaciendo la piedad de su madre. Y, entonces, el aprendizaje meticuloso del LATÍN y del GRIEGO (en la edad de formación del pensamiento, las primeras dos décadas de la vida), y CULTURA helenista y romana, y la introducción a la LITERATURA UNIVERSAL (de Esquilo a Shakespeare, hasta sus contemporáneos). Y la ¡MÚSICA! (compuso algunas piecitas musicales –desde niño tocaba el piano, como su padre, en la Iglesia…). Y estudió FILOSOFÍA, y MITOLOGÍA, hasta ASTRONOMÍA! y todo, nuestro “Serio y Aplicado Joven” (como lo llamaba un compañero de curso), lo aceptaba gustoso, y estudiaba, con una extraordinaria dedicación. De este modo, a los veinte años, con esa formación integral de excelencia, Friedrich (que ya había escrito su segunda “Autobiografía”) decidió intentar continuar sus estudios en la Universidad de Bonn: TEOLOGÍA, la carrera elegida –y Filología clásica–. Pero no quiso más de aquello… El hijo obediente no pudo satisfacer el deseo de su madre y renunció a regalarle a su Röckem natal el “pastor piadoso” que les fue arrebatado en 1849 (el venerado pastor Carl Ludwig Nietzsche). Y fue con el apoyo del Prof. Friedrich W. Ritschl que prosiguió sus estudios de Filología, y de Bonn llegó a Leipzig, donde había una mayor especialización en filología clásica y sus estudios y trabajos iban a encontrar un grupo de intelectuales que sepan valorarlos (aunque eso nunca sucedió). Además, ¡en Leipzig había una BIBLIOTECA completísima! y más ESPECÍFICA (creo que nada que ver con nada, pero un dato que siempre me resultó curioso fue el saber que en 1864, y allí mismo, el Prof. Ritschl fuese el tutor de Friedrich Nieztsche y Ferdinand De Saussure, el hecho que tengan el mismo “maestro” y sus “propuestas” sean tan divergentes). En fin, en la Universidad de Leipzig se iniciaría la íntima amistad con Erwin Rohde (de un año menor que él), y además podía pasarse su tiempo libre haciendo CATÁLOGOS de las obras de los diferentes Filósofos en la Biblioteca. Continuaba con sus estudios musicales, y así se inclinó al minucioso estudio de las características y métricas usadas en las literaturas por los griegos y por los autores romanos. Mucho estudio, mucha conducta hizo que antes de obtener su “licenciatura” obtuviese la “Cátedra de Filología Clásica” en la Universidad de Basilea y se tuviese que trasladar allí. Y comenzaron a aflorar, los primeros escritos. Y de sus clases pasó a dar Seminarios y Cursos en verano, y sus primeras publicaciones, y, el hecho tan trascendental del inicio de su amistad con Quien fuese considerado “el Signo de la Alemania” triunfal: Richard Wagner, quien lo apoyó y hospedó. Luego su compromiso político-bélico y las enfermedades que se trajo del campo de batalla (que le enseñarán lo que es el dolor antes de lo que es la felicidad), y el comienzo del rechazo de su propuesta filológica y estilo en los círculos intelectuales, y el saberse “sin lugar” para Su Trabajo y Pasión… De modo que, en convergencia de causas, se inició como “pensador itinerante”…

 

            ¿Para qué esta ajustada e involuntaria incursión por su vida? Porque no se puede comprender a Friedrich Nietzsche si no se está dispuesto a hacer un recorrido intelectual, al menos, semejante (en sus intenciones). Porque no se comprenden su “FATUM Y VOLUNTAD” ni todos sus escritos sobre EL HELENISMO y su sentido de “Destino” (Fatum, de ¡“amor al Destino”!) sin toda LA POÉTICA de los Trágicos Griegos, y la filosofía y mística de los Estoicos y Neoplatónicos, hasta llegar a la “Historia del Materialismo” de Friedrich A. Lange, contemporánea a él. Tampoco se puede entrar, así nomás, al Prólogo de “ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA. Un libro para todos y para nadie” sin conocer cuanto sucedió desde el mazdeísmo hasta la aparición de “el Cristo” –porque esta obra, en cuatro tomos (sólo los dos primeros escritos juntos, entre 1882-1883), es un manantial perenne donde podemos encontrar casi toda la genialidad y delicadeza de su Pensamiento (positivo), y en un estrato purísimo, místico, y elevadísimo, ¡pero no hecho metafísica sino Poesía!  Y es que Nietzsche pronto ve la necesidad de entregar al mundo un nuevo “MENSAJE” (un genuino “Evangelio de Vida”) y para esto hace del mítico Zaratustra (o Zoroastro) su Portavoz oficial, y el fundador de algo así como si fuese un “contra-Evangelio” (y, desde el inicio –lo sabe– se encuentra con un rechazo de lo que tiene para decir, y que “sus ojos han visto y oído sobre la esencia de la Vida”). No se imaginan cuánto ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA está plagado de Evangelio, de citas implícitas y explícitas (Andrés Sánchez Pascual, en 1972, en su edición española para Alianza Editorial ha tenido este principio muy en cuenta, pero no pudo con todas las alusiones que aquí se hacen de estas obras porque habría más notas que texto traducido). Y lo mismo se podría decir de la “MALDICIÓN SOBRE EL CRISTIANISMO”, como se subtitula, “EL ANTICRISTO”, también. Más esta última obra (el comienzo, para Nietzsche, de la tarea de “re-InVersión” de todas las cosas) requiere, además, un conocimiento de todos los escritos del “Nuevo Testamento” y de las diversas “Teologías” presentes en ellos, además de un conocimiento de toda la historia de los orígenes cristianos y de una completa Historia de las Religiones, hasta sus días, hasta el orientalista visceralmente “odiado” por él, tal como lo fue Ernest Renan (recomiendo la lectura de la “Vida de Jesús” de Renan y “El Idiota” de Fiodor Dostoievsky, para comprender el contraste que propone Nietzsche entre el “héroe-Cristo” que se presenta en la obra del orientalista y al “hombre-Idiota”, quietista, vulgar y mediocre, que ve en la obra del escritor ruso y que usa para presentar al “Cristo” que los judíos cristianos han diseñado y dejado en los Evangelios).

 

            Hay otras obras de Nietzsche que considero más accesibles y pertinentes para comenzar con Nietzsche que ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA y EL ANTICRISTO (por éstas, en general, mis alumnos, desean iniciarse en el conocimiento del Autor, pero sucede que los hacen desmotivar prontamente a muchos) en un primer acercamiento al pensamiento de Nietzsche (sobre todo porque en Occidente se está perdiendo el “sentido de la metáfora” y el materialismo hace hundir y permanecer a la mayoría en un “pensamiento concreto”, que no siquiera es “cientificista”!). Hoy, veo con claridad (mi experiencia docente y el ejercicio de la “rumia” de su Obra me han ayudado a esto) que es obligatorio inundar el entendimiento y todos los recovecos de la razón, y entrenarse, con toda la obstinación de las fuerzas del entendimiento que sean necesarias, por comprender y asimilar el ensayo “ACERCA DE LA VERDAD Y LA MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL” (es corto y denso, pero “definitivo”). Ésta puerta no suele conducir, ¡y no debemos permitir que conduzca!, a la deserción. De modo que, si me preguntan, no indicaría comenzar jamás con ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA ni con EL ANTICRISTO (a menos que disponga la persona interesada de un tutor o de una Edición de esta obras trascendentales comentadas, y por alguien que esté a la altura de las obras mismas) o que quien pretender comenzar por aquí haya hecho el Bachillerato en Teología o tenga ciertos conocimientos (y además específicos) de Teología bíblica y dogmática e Historia de las Religiones (además de haber leído “La Nueva y Vieja Fe” de David Strauss, y la obra de Renan, incluso algunos textos de Buda, el “Código de Manú”, “las cartas de Pablo” y todo “el Nuevo Testamento”).

 

Después de varias relecturas, hoy, “HUMANO, DEMASIADO HUMANO”, “EL CAMINANTE Y SU SOMBRA”, “LA GAYA SCIENZA” y “AURORA” (y en este orden que casi es cronológico) son obras más sencillas y que “no requieren de tanta” instrucción especializada, como las anteriores mencionadas y otras, para quedarse con la sabia y el polen de esos escritos. No obstante, hace un tiempo que es “ECCE HOMO. Cómo se llega a ser quien se es” la obrita que se me presenta como la puerta de acceso directa a la persona y a la presentación directa, sin rodeos, y de modo simple de algunas constantes de su Pensamiento (salteando, y dejando para cuando esas obras hayan sido leídas, la parte en la que va “explicando” algunos aspectos de sus obras). El subtítulo “Cómo se llega a ser quien se es” nos augura un encuentro con el Autor y con algunas cuestiones esenciales, con su “cinismo” –y burla a sí mismo–, con su oficio y sus conclusiones fundamentales (tengamos en cuenta que es una de sus últimas obras).

 

Requieren de un poco más de formación y concentración los tres breves pero muy precisos Tratados de “LA GENEALOGÍA DE LA MORAL” y la pluralidad de alusiones a tanto autor y filosofías que asisten a las páginas de “MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL”, por eso éstas obras son de lectura obligatoria, para más adelante. Yo indicaría seguir esta lectura inicial de ECCE HOMO, como he indicado, con “La Razón en la Filosofía”, “La moral como contranaturaleza” (luego sí estaría bien el “Tratado Primero” de La Genealogía de la Moral) y “Los cuatro grandes errores” (capítulos deliciosos y sintéticos) que se encuentran en “OCASO DE LOS ÍDOLOS”. Y con esto tendríamos una cierta base para continuar el recorrido. –Por sus temáticas específicas “EL CASO WAGNER” y las “CONSIDERACIONES INTEMPESTIVAS” van a exigir que manejemos elementos de la “cultura alemana” que nos serán dados en aquellas otras obras. La crítica a David Strauss en la “SEGUNDA CONSIDERACIÓN INTEMPESTIVA” parece análoga a otra que no concluyó como hubiese querido por razones de salud: “NIETZSCHE CONTRA WAGNER”.

 

            Luego (¿o en algún momento del camino?) habría que adentrarse en su propuesta de la “nueva cosmovisión” que no entre en contradicción con esta “forma de ver” el mundo “convertido en fábula” que presenta; la clave hermenéutica de la realidad, vista desde una insospechada  perspectiva estética; su visión del Arte, la música y la danza –el Cuerpo o Sí-Mismo en movimiento, liberado de las amarras de las formas” (los grandes consuelos de la existencia): el ensayo “VISIÓN DIONISÍACA DEL MUNDO”. Y recién cuando todo en este ensayo nos sea familiar, zambullirse en el universo de la “GENEALOGÍA DE LA TRAGEDIA” –sin olvidar el paseo obligatorio por la pulcritud del ensayo “SÓCRATES Y LA TRAGEDIA” (luego de lo que cabría volver, para terminar de entender, “El Problema de Sócrates”, otro capítulo de Ocaso de los Ídolos) y los demás escritos sobre cultura helenista o griega. –Quizás aquí podría entrársele a “SCHOPENHAUER COMO EDUCADOR”.

 

            No quisiera sucumbir a la “tentación editorial” (que desconozco en propia carne) o de “cierta moda académica” (de leer fragmentos y apoyarse en “frases” de Autores para “divagar sobre cualquier cosa”). Esto sucede, por ejemplo, con “La VOLUNTAD DE PODER”; obra que ha sido concebida como un “libro para vender a Nietzsche” (e inculcar ciertos pensamientos, tergiversados muchos, ni completos, ni originales, ni constantes en el Filósofo alemán) y que compuso su hermana (Elizabeth Förster-Nietzsche, una mujer antisemita que quiso convidarlo según sus precarios pensamientos y conocimientos de la Filosofía de Friedrich) con un conjunto de escritos de su hermano de los que sólo Ella disponía, pero de los que hoy (gracias a la Edición crítica en alemán de las “obras completas” hecha por los, por siempre, benditos, Giorgio Colli y Mazzino Montinari) se encuentran versiones originales en las ediciones de “ESCRITOS PÓSTUMOS”. A fuerza de relecturas, confrontaciones, reflexiones y meditación se nos revela que ni éstos ni aquella pretendida “síntesis de su Pensamiento” (“Voluntad de Poder. Transvaloración de todos los Valores”) son un comienzo genuino y ordenado, por eso por mí es descartado. En VOLUNTAD DE PODER todo parece sistematizado (a simple vista), pero quien viene acostumbrado al Nietzsche de las obras publicadas mencionadas se dará cuenta que allí no está su genio. Parece (por una carta que se ha encontrado) que Nietzsche, allá por 1886/7, tuvo la idea de hacer una “síntesis” de su pensamiento, pero decidió no hacerlo, y entregar, en el último año de su vida conciente (1888): “EL ANTICRISTO”, “ECCE HOMO” y “OCASO DE LOS ÍDOLOS”, y con esto tenemos demasiado para la Trans-valoración tan ansiada por Nietzsche –y ya formalmente expresada desde “FATUM E HISTORIA” (del año 1962!). En los “ESCRITOS PÓSTUMOS” uno encuentra mucha incompletitud y demasiadas lagunas que generan interpretaciones deficientes o parciales y muchas de las que no ha tenido intención que salgan a la luz (de hecho son escritos que decidió no publicar o repeticiones o correcciones a primeras ediciones de sus obras editadas). Lamentablemente hay Profesores que explican a Nietzsche desde estos Fragmentos, como si no hubiese publicado, desatendiendo su conato principal de expresión, cosa del todo reprobable. –Peor es el caso de quienes lo explican desde el “NIETZSCHE” de Heidegger, que utiliza, a demanda, la “Voluntad de Poder” como obra “referencial”.

 

            Por estos días no puedo recomendar explicaciones o presentaciones de Profesores,  estudiosos o “especialistas” en Nietzsche (por más interesantes que parezcan o lo sean efectivamente) porque, lamentablemente, sería darles (como dice Arthur Schopenhauer en “Historia de la Filosofía”) comida vomitada y no leche pura y fresca. Para acercarse a Friedrich Nietzsche no hay nada mejor que comenzar, sin infecciones extrañas, sin prejuicios, con el Autor Póstumo mismo que nos espera en sus obras y que no admite “haraganes” o “enanos espirituales”. Con un esfuercito mental y voluntad de lecturas y relecturas, hasta que las ideas iluminen nuestras mentes, los invito a acercarse al Genio de este Artista y, si es posible, conseguir algunas de sus PIEZAS MUSICALES para escuchar de fondo, y ayudarnos a meternos en el reverso del Universo éste en que vivimos (este mundo que creemos “verdadero” y resulta sólo “aparente”, o “aparente” y “verdadero” y no es más que fábula, y grotesca y mal gusto por momentos), que parece inconveniente mostrar (que, como todo trabajo genuino, cuesta vislumbrar) y que, para Muchos, no conviene que nos motive a pensar por la razón que no daré aquí, pero que se les revelará, sin intermediarios, en la intimidad con Friedrich Nietzsche, un autor para todos y para nadie.- 

 

© Pablo H. Bonafina.

Texto inédito registrado en Buenos Aires

en el mes de enero del 2012.

 

 

VOLVER

 

 

info@filosofianueva.com.ar