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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
EL CRISTO , LOS EVANGELIOS Y “SU EVANGELIO”Por el Dr. Friedrich Nietzsche
«… Justamente el hecho de que [en los Evangelios] ninguna palabra se tome literalmente es para este antirrealista [que es Jesús de Nazareth] la condición previa para poder hablar…. Con cierta tolerancia de la expresión, se podría considerar a Jesús un ‘espíritu libre’; [pues] él no responde a nada de todo lo fijo: la palabra mata, todo lo que está fijo mata. El concepto, la experiencia de la ‘vida’, como sólo él la conoce, contradice en él toda especie de palabra, formula, ley, fe, dogma. Habla simplemente desde lo más interior: ‘vida’, ‘verdad’ o ‘luz’ son sus palabras para lo interior: todo el resto, toda la realidad, toda la naturaleza, el lenguaje mismo, tienen para él el menor valor de un signo, de una parábola… [33] En toda la psicología del ‘Evangelio’ falta el concepto de culpa y castigo, así como el de recompensa. El ‘pecado’, cualquier relación de distancia entre Dios y el hombre, está abolido; justamente ésta es la ‘buena nueva’. La beatitud no se sujeta a las condiciones: es la única realidad, el resto son signos para hablar de ella… […] La vida del redentor no fue otra cosa que esta práctica, su muerte tampoco fue otra cosa… ya no se necesitaba ninguna fórmula, ni rito para su trato con Dios, ni siquiera el rezo. Liquidó las cuentas con la doctrina judía de la penitencia y de la reconciliación; él sabe hasta qué punto sólo la práctica de la vida es con la que uno se siente ‘divino’, ‘bienaventurado’, ‘evangélico’, siempre un ‘hijo de Dios’. Ni la ‘penitencia’ ni el ‘rezo por el perdón’ son caminos hacia Dios: sólo la práctica evangélica conduce a Dios, ella es justamente ‘Dios’. Lo que se abolió con el Evangelio fue el judaísmo de los conceptos de ‘pecado’, ‘perdón del pecado’, ‘fe’, ‘salvación mediante la fe’, toda la doctrina eclesiástica judía fue negada en la ‘buena nueva’… [39] Retomo la cuestión: estoy relatando la auténtica historia del cristianismo. Ya la palabra “cristianismo” es un mal entendido; en el fondo hubo sólo un cristiano y murió en la cruz. El “Evangelio” murió en la cruz. Lo que a partir de ese instante se llama “Evangelio” fue ya lo opuesto a lo que él vivió: una “mala noticia, un disangelio. Es completamente falso ver acaso en la fe en la redención a través de Cristo la señal distintiva del cristiano: solamente la práctica cristiana, una vida, como la que vivió el que murió en la cruz, es cristiana… Hoy todavía es posible una vida así para ciertos hombres es incluso necesaria: el auténtico cristianismo, el cristianismo originario, será posible en todos los tiempos… No una creencia sino un hacer; un no hacer muchas cosas, sobre todo un ser distinto…»
Nietzsche, F., EL ANTICRISTO. Maldición contra el cristianismo. Trad. Laura Carugati. Biblos, Buenos Aires, 2008. § 32, 33 y 39.
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