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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
ORIGEN DE “LO BUENO” Y “LO MALO” Por el Dr. Friedrich Nietzsche
Ser moral o virtuoso, tener buenas costumbres significa obedecer una ley y una costumbre largo tiempo establecidas. Es totalmente indiferente que nos sometamos a ellas de buen grado o de mal grado; basta con que lo hagamos. En suma, se llama ‘bueno’ a quien por naturaleza, en virtud de una dilatada herencia y, por ello, de una forma fácil y voluntaria, obra de acuerdo con la moral, cualquier que ésta sea (por ejemplo, vengándose, si, como entre los antiguos griegos, la venganza forma parte de las buenas costumbres). Se lo considera bueno porque es bueno ‘para algo’. Como en la evolución de las costumbres se termina considerando siempre que la benevolencia, la deferencia, la moderación, etc., son ‘buenas para algo’, útiles; se denomina preferentemente ‘bueno’ al individuo benévolo y servicial (al principio eran otros tipos más importantes de utilidad los que ocupaban el primer plano). Ser malo es ser ‘no moral’ (inmoral), practicar la inmoralidad, resistirse a la tradición, ya sea absurda o razonable; por los demás todas las leyes morales de diferentes épocas consideran que el daño que se causa a una comunidad (y al ‘prójimo’, que está encuadrado en ella) constituye la ‘inmoralidad’ en el sentido propio, hasta el extremo de que hoy la palabra ‘maldad’ nos sugiere un daño producido voluntariamente al prójimo y a la comunidad. La diferencia fundamental que ha hecho a los hombres distinguir lo moral de lo inmoral, lo bueno de lo malo, no es la distinción entre egoísta y altruista, sino entre la adhesión a una tradición, a una ley, y la tendencia a liberarse de ella. Desde esta perspectiva, resulta indiferente la forma como nació la tradición; en cualquier caso surgió sin ninguna referencia al bien o al mal, o a un imperativo inmanente y categórico, sino preferentemente con vistas a conservar una comunidad, una raza, una asociación, un pueblo […] Toda tradición va ganando un mayor grado de respetabilidad conforme su origen va haciendo más remoto hasta llegar a olvidarse. El tributo de respeto que se le concede se va acumulando de generación en generación y la tradición termina sacralizándose e inspirando veneración… (HUMANO, DEMASIADO HUMANO, § 96).
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