Φ   FILOSOFÍA NUEVA 

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ODA AL SECRETO AMOR


Tú sabes
que adivinan
el misterio:
me ven,
nos ven,
y nada
se ha dicho,
ni tus ojos,
ni tu voz, ni tu pelo,
ni tu amor han hablado,
y lo saben
de pronto,
sin saberlo
lo saben:
me despido y camino
hacia otro lado
y saben
que me esperas.

Alegre
vivo
y canto
y sueño,
seguro
de mí mismo,
y conocen,
de algún modo,
que tú eres mi alegría.
Ven
a través del pantalón oscuro
las llaves
de tu puerta,
las llaves
del papel, de la luna
en los jazmines,
el canto en la cascada.
Tú, sin abrir la boca,
desbocada,
tú, cerrando los ojos,
cristalina,
tú, custodiando
entre las hojas negras
una paloma roja,
el vuelo
de un escondido corazón,
y entonces
una sílaba,
una gota
del cielo,
un sonido
suave de sombra y polen
en la oreja,
y todos
lo saben,
amor mío,
circula entre los hombres,
en las librerías,
junto a las mujeres,
cerca
del mercado
rueda
el anillo
de nuestro
secreto
amor
secreto.

Déjalo
que se vaya
rodando
por las calles,
que asuste
a los retratos,
a los muros,
que vaya y vuelva
y salga
con las nuevas
legumbres del mercado,
tiene
tierra,
raíces,
y arriba
una amapola,
tu boca:
una amapola.
Todo
nuestro secreto,
nuestra clave,
palabra
oculta,
sombra,
murmullo,
eso
que alguien
dijo
cuando no estábamos presentes,
es sólo una amapola,
una amapola.

Amor,
amor,
amor,
oh flor secreta,
llama
invisible,
clara
quemadura!

 

 

LA PALABRA

De CONFIESO QUE HE VIVIDO

 

… Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben, las que bajan … Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo esta en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se le caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro…Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.-

 

 

WALKING AROUND

De RESIDENCIA EN LA TIERRA II (1933-1935)

 

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

 

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

 

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

 

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.

 

Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

 

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

 

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

 

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

 

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

 

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

 

 

SED DE TI (fragmentos)

De TODO EL AMOR

 

Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas...

Ebria sed, loca sed, sed de selva en sequía...

 

Estás llena de todas las sombras que me acechan.

Me sigues como siguen los astros a la noche...

 

Eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si  he de amarte por eso.

Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos...

 

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.

Los ojos tienen sed de ti, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.

El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.

De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.-

 

 

POEMA XV

De Veinte poemas de amor

 

Me gusta cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.

 

Como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llenas del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.

 

Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.

 

Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.-

 

 

EL DAÑO

De LOS VERSOS DEL CAPITÁN

 

Te he dañado, alma mía,

he desgarrado tu alma.

 

Entiéndeme.

Todos saben quién soy,

pero ese Soy

es además un hombre

para ti.

 

En ti vacilo, caigo

y me levanto ardiendo.

Tú entre todos los seres

tienes derecho

a verme débil.

Y tu pequeña mano

de pan y de guitarra

debe tocar mi pecho

cuando sale al combate.

 

Por eso busco en ti la firme piedra.

Ásperas manos en tu sangre clavo

buscando tu firmeza

y la profundidad que necesito,

y si no encuentro

sino tu risa de metal, si no hallo

nada en qué sostener mis duros pasos,

adorada, recibe

mi tristeza y mi cólera,

mis manos enemigas

destruyéndote un poco

para que te levantes de la arcilla,

hecha de nuevo para mis combates.-

 

 

LA INFINITA

De LOS VERSOS DEL CAPITÁN

 

Ves estas manos? Han medido

la tierra, han separado

los minerales y los cereales,

han hecho la paz y la guerra,

han derribado las distancias

de todos los mares y ríos,

y sin embargo

cuando te recorren

a ti, pequeña,

grano de trigo, alondra,

no alcanzan a abarcarte,

se cansan alcanzando

las palomas gemelas

que reposan o vuelan en tu pecho,

recorren las distancias de tus piernas,

se enrollan en la luz de tu cintura.

Para mí eres un tesoro más cargado

de inmensidad que el mar y sus racimos

y eres blanca y azul y extensa como

la tierra en la vendimia.

En ese territorio,

de tus pies a tu frente,

andando, andando, andando,

me pasaré la vida.-

 

 

LA REINA

De LOS VERSOS DEL CAPITÁN

 

Yo te he nombrado reina.

Hay más altas que tú, más altas.

Hay más puras que tú, más puras.

Hay más bellas que tú, más bellas.

Pero tú eres la reina.

Cuando vas por las calles nadie te reconoce.

nadie ve tu corona de cristal,

nadie mira la alfombra de oro rojo que pisas donde pasas,

la alfombra que no existe.

Y cuando asomas suenan todos los ríos en mi cuerpo,

sacuden el cielo las campanas,

y un himno llena el mundo.

Sólo tu y yo,

sólo tú y yo, amor mío, lo escuchamos.-

 

 

SONETO XI

 

Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo

y por las calles voy sin nutrirme, callado,

no me sostiene el pan, el alba me desquicia,

busco el sonido líquido de tus pies en el día.

 

Estoy hambriento de tu risa resbalada,

de tus manos color de furiosos granero,

tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,

quiero comer tu piel como una intacta almendra.

 

Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura,

la nariz soberana del arrogante rostro,

quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas

 

y hambriento vengo y voy, olfateando el crepúsculo

buscándote, buscando tu corazón caliente

como un puma en la ciudad...

 

 

SONETO XLV

 

... Dónde estás? Noté, hacia abajo,

entre corbata y corazón, arriba,

cierta melancolía intercostal:

eras tú que de pronto eras ausente.

 

Me hizo falta la luz de tu energía

y miré devorando la esperanza,

miré el vacío que es sin ti una casa,

no quedan sino trágicas ventanas.

 

De puro taciturno el techo escucha

caer antiguas lluvias deshojadas,

plumas, lo que la noche aprisionó:

 

y así te espero como casa sola

y volverás a verme y a habitarme.

De otro modo me duelen las ventanas.-

 

 

 

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