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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
ODA AL SECRETO AMOR
LA PALABRA De CONFIESO QUE HE VIVIDO
… Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben, las que bajan … Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo esta en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se le caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro…Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.-
WALKING AROUND De RESIDENCIA EN LA TIERRA II (1933-1935)
Sucede que me canso de ser hombre.
El olor de las peluquerías me hace llorar
a gritos.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
Sin embargo sería delicioso
Sería bello
No quiero seguir siendo raíz en las
tinieblas,
No quiero para mí tantas desgracias.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas
casas húmedas,
Hay pájaros de color de azufre y horribles
intestinos
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
SED DE TI (fragmentos) De TODO EL AMOR
Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas... Ebria sed, loca sed, sed de selva en sequía...
Estás llena de todas las sombras que me acechan. Me sigues como siguen los astros a la noche...
Eres la sed y lo que ha de saciarla. Cómo poder no amarte si he de amarte por eso. Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo. Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos...
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro. Los ojos tienen sed de ti, para qué están tus ojos. La boca tiene sed, para qué están tus besos. El alma está incendiada de estas brasas que te aman. El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo. De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed. Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.-
POEMA XVDe Veinte poemas de amor
Me gusta cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llenas del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.-
EL DAÑO De LOS VERSOS DEL CAPITÁN
Te he dañado, alma mía, he desgarrado tu alma.
Entiéndeme. Todos saben quién soy, pero ese Soy es además un hombre para ti.
En ti vacilo, caigo y me levanto ardiendo. Tú entre todos los seres tienes derecho a verme débil. Y tu pequeña mano de pan y de guitarra debe tocar mi pecho cuando sale al combate.
Por eso busco en ti la firme piedra. Ásperas manos en tu sangre clavo buscando tu firmeza y la profundidad que necesito, y si no encuentro sino tu risa de metal, si no hallo nada en qué sostener mis duros pasos, adorada, recibe mi tristeza y mi cólera, mis manos enemigas destruyéndote un poco para que te levantes de la arcilla, hecha de nuevo para mis combates.-
LA INFINITA De LOS VERSOS DEL CAPITÁN
Ves estas manos? Han medido la tierra, han separado los minerales y los cereales, han hecho la paz y la guerra, han derribado las distancias de todos los mares y ríos, y sin embargo cuando te recorren a ti, pequeña, grano de trigo, alondra, no alcanzan a abarcarte, se cansan alcanzando las palomas gemelas que reposan o vuelan en tu pecho, recorren las distancias de tus piernas, se enrollan en la luz de tu cintura. Para mí eres un tesoro más cargado de inmensidad que el mar y sus racimos y eres blanca y azul y extensa como la tierra en la vendimia. En ese territorio, de tus pies a tu frente, andando, andando, andando, me pasaré la vida.-
LA REINA De LOS VERSOS DEL CAPITÁN
Yo te he nombrado reina. Hay más altas que tú, más altas. Hay más puras que tú, más puras. Hay más bellas que tú, más bellas. Pero tú eres la reina. Cuando vas por las calles nadie te reconoce. nadie ve tu corona de cristal, nadie mira la alfombra de oro rojo que pisas donde pasas, la alfombra que no existe. Y cuando asomas suenan todos los ríos en mi cuerpo, sacuden el cielo las campanas, y un himno llena el mundo. Sólo tu y yo, sólo tú y yo, amor mío, lo escuchamos.-
SONETO XI
Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo y por las calles voy sin nutrirme, callado, no me sostiene el pan, el alba me desquicia, busco el sonido líquido de tus pies en el día.
Estoy hambriento de tu risa resbalada, de tus manos color de furiosos granero, tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas, quiero comer tu piel como una intacta almendra.
Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura, la nariz soberana del arrogante rostro, quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas
y hambriento vengo y voy, olfateando el crepúsculo buscándote, buscando tu corazón caliente como un puma en la ciudad...
SONETO XLV
... Dónde estás? Noté, hacia abajo, entre corbata y corazón, arriba, cierta melancolía intercostal: eras tú que de pronto eras ausente.
Me hizo falta la luz de tu energía y miré devorando la esperanza, miré el vacío que es sin ti una casa, no quedan sino trágicas ventanas.
De puro taciturno el techo escucha caer antiguas lluvias deshojadas, plumas, lo que la noche aprisionó:
y así te espero como casa sola y volverás a verme y a habitarme. De otro modo me duelen las ventanas.-
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