|
Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
POEMA 3
una vez conocí a una mujer tenía labios-almohadas ¡una suavísima esponja, tan inverosímil en su carnosidad que parecían moldeados con la argamasa del sueño!
todo el que sobrevivía al encuentro inusual al enfrentamiento con esos labios seguía el recorrido aquel que indica naturaleza y ascendía a sus ojos…
y entonces un puñal y la estocada final que partía el corazón y hasta las Ganas
¿qué decir de sus ojos ¡océano profundo! que además de gritar, con sus olas indómitas, tenían una textura y un brillo-mermelada?
no hablo de dulzura nomás sino de miradas que desarmaban y derretían que chorreaban y que dolían hasta la memoria
Augusto Pérez Calderón
SONETO I
¿cómo desear no abrazarte si este apetito no se calla ni se sacia si tus labios son de inédita sustancia y en nada pienso más que en besarte?
no acierto a invocar a las palabras ya padezco cruel falta de adjetivos tu belleza no se encuentra entre los vivos y arrastra al deslumbrado hasta las sombras
¿cómo no anhelar ya al buen olvido si no soporta mi pecho este latido y se obstina en quitarte de mi adentro?
¿cómo acallar a mis manos, qué les digo cuando quieren estar contigo y ser para tu cuerpo un tierno abrigo?
Augusto Pérez Calderón
POEMA 6
Tendré que abandonarte antes de partir- -seme el pobre corazón en esta espera inútil. He de hacerlo para que marche la Niebla y la Luna, y sobretodo estas inútiles Ganas que asfixian…
… y que me consumen los días y no en días y me deja sin nada; más vacío y más pobre cada vez y hace que se me cuente entre los secretos amantes; los miserables y discretos y fatales amantes los que padecen del despertar a la almohada.
Saberte prohibida no basta para no desearte ¿por cuánto más podré refrenar mis dientes y mantenerlos alejados y también de la carnosidad de tus labios que imagino esperándome –que ya quemaron las mejillas que has besado?
Lejanía no calma la exigencia de mi cuerpo. ¿Qué hago con estos brazos que piden sólo abrazarte? ¡hasta estas miserables manos sólo piden acariciarte! Todo te pide y reclama y ya no puedo más…
vanas las palabras y los argumentos: mis miembros, me ignoran y sólo quieren a Ti...
¿cómo hago para que todo mi ser acepte el definitivo No? ¡¿pero cómo me digo eficazmente: J-a-m-á-s habré de q-u-e-r-e-r-Te?!...
Augusto Pérez Calderón
POEMA II
Querer ser fiel y no mentirse es más difícil que amar sin derretirse no se cómo hará para no herirse el corazón que está pronto a partirse
¿es infiel el casado que está atraído por una mirada que lo arrastra al desvarío? ¿cómo se mantendrá firme, sin desvío, quien está acostumbrado al ordinario hastío?
pensar y no desear es imposible mirar y no tocar es un suplicio las manos debo amarrarlas con cilicio y sentirme sin vergüenza un miserable
aunque gima mi cuerpo por su carne ansiosa y mi boca no se rinda ante sus labios tiernos ya estoy en el peor de los infiernos que es querer a esta mujer y tener esposa.
Augusto Pérez Calderón
POEMA 5
Qué triste este esperarte en medio de urgencias este deseo de verte por que sí
y para colmo estarme sin nada de ti sin tu presencia que llena el espacio esta habitación desolada e infinita que tu ausencia desborda y lastima
qué sin sentido este reclamarte y creer que pensarte te traerá de algún modo y de nuevo habérmelas sin ti
pensarte e inventarte siguiendo la última imagen la última mirada y delinear tu rostro en mí para consolarme en las ganas
estas ganas de no sé qué pero que sólo saben tu nombre que no se sacian con el resto que no les importa nada ¡que anulan todas las cosas!
(qué indecorosa esta infidelidad) este imaginarte y pensarte y no poder más esta necesidad de silenciar las voces y enfriar a baldazos helados el Deseo
¡qué hoguera extraña! esta que no se apaga con nada; el fuego este que me puede y permanece encendido a pesar de todo que me domina y quema como un puñal y al rojo vivo
qué triste este tenerlo todo y entregarlo todo por tu presencia no mía e imposible
qué obstinado corazón qué imprudente y descuidado abandonarme a esta inevitable pasión que ahora me acorrala sin piedad y me ahoga y oprime el pecho y arroja a la peor de las miserias: la de tenerlo casi todo, y ser pobre, al no tenerte a Ti
Augusto Pérez Calderón
POEMA 10
antes de empezar a desgarrarme en pedazos habré de comenzar la despedida si no he de tenerte nunca no puedo quererte
aprendí que los sueños no pueden perpetuarse y a despertarme y encontrarme en una pesadilla
¿a qué continuar con esta fantasía si no hay nada, Corazón, que pueda darte? sabes que una sonrisa no satisface con lo poco que te quiero alcanza
para no querer dañarte ni
engañarte no conviene hospedar una esperanza hueca porque hay de las que se convierten en espadas
ocultar su Nombre se ha tornado un martirio (infidelidad encontrada sin haberla buscado) ¿cómo elegir entre mi amada y tú / la pretendida? aniquilo mi palabra o extingo este Deseo prohibido de cualquier manera yo pierdo / amor es el que pierdo
es tarde para evitar el sufrimiento sólo tengo la certeza del deber / abandonar este juego en el que tú pretendes amarme y yo que no puedo ni debo dejarte…
Augusto Pérez Calderón
POEMA XI
quiéreme como quieras quererme pero no esperes que te quiera como me quieres y no porque no quiera quererte simplemente no puedo querer tu Querer
aunque hay veces que quisiera poder quererte (harto ya de padecer inocente el deber y este querer querer) porque es hermoso ser querido con ese tuyo Querer y aunque no habré de quererte como quiero de algún modo te quiere mi pobre querer
Augusto Pérez Calderón
POEMA 13
Un día conocí el abrazo enredadera. Con tanta ternura mi corazón descansó en su pecho que de repente, y como si fuese un milagro, comenzaron unas ramas a rodearnos
y quedamos sujetados y suspensos con una reconfortante presión y distensión, con una serenidad insospechada que no necesitábamos más nada.
No sabía que el corazón tenía ramas. Doy fe de que no se puede hacer nada; cuando el Deseo decide abrazar no es conveniente ni siquiera pensar en ignorar.
La dificultad del abrazo enredadera es la infrecuencia. La única forma de conocerlo es reiterándolo; y así como nace sin poder uno sospecharlo de pronto todo desaparece sin poder uno evitarlo.
Y nos quedamos en las antípodas de soledad: definitivamente acompaña/dos
y la razón se calla y nos abandona por un rato. Y uno es el que tiene que decidirse a terminarlo, apartándose, sin pensarlo, porque si no, hasta podría cruzar la muerte sin haber dolido nada, y sin haberse enterado.
Augusto Pérez Calderón
POEMA XVIII
No me creas cuando te miro y no te beso –porque lo que pienso es en besarte sin descanso. No me creas cuando te abrazo, y suspiro callado, –porque quisiera romperte el pecho en el mío exaltado. No me creas cuando con ternura acaricio tu rostro, –porque quisiera probar, con desvarío, toda tu textura y encanto. No me creas cuando beso tu beso –porque quisiera ceder a toda la locura.
Algún día sabrás cómo te quise –al decidir no querer tu querer. Algún día sabrás la fuerza que sujetaba mis manos –aunque nunca conozcas el quebranto por adentro. Algún día sabrás la hondura de mi Deseo –y hasta quizás comprendas el mantenerme más acá de tus labios. Algún día sabrás que hubo un hombre, un pobre amante, –que te quiso tanto juró a a Dios no hacerte daño.
Augusto Pérez Calderón
POEMA 16
Herido, callado, por unos prohibidos labios. Pero no por un beso-descuido, sino por el aguardado; el anunciado, el esperado, el indeseado, el que lo quiebra todo y te toca Eso de adentro.
¿cuál es la distancia entre un abrazo y una caricia? ¿cuál entre una caricia y la mejilla? ¿porque del abrazo a los labios no hay tanto?!
¿En dónde me meto este no querer decir No, este no poder sostener el No por más… esta prepotencia que me viene de adentro, de una región a la que mi Deber no llega?
¿qué hago con este labio hinchado mío, rojísimo y caliente, como un pétalo en celo, entregado como una corola abierta, que te aguarda y debo esconder donde sea?
¿con qué argumento convenzo a este cuerpo que late y vibra como el corazón y las visceras? –¿no se suponía que cuerpo y corazón no eran vecinos, y que la razón podía con ellos?–
¿cómo cortar este Deseo que bulle, como un volcán, y me agita, hasta la ceguera; y que arremete contra mi Voluntad y quiere presentar batalla al Deber con tan poca elocuencia y tanta ventaja?
Augusto Pérez Calderón
POEMA 17
¿qué viene después de los abrazos, las caricias y los besos? el infierno, acaso, si existiese uno fuera de mi carne
ya lo conozco –el Deseo no parará hasta incrustarse en tu cuerpo, en tu sudor, en toda Vos porque lo único que le importa es ahogarse en esa laguna luminosa que me aguarda y que retiene mis pies como un pantano, tirándome hacia abajo, hacia Vos
ya no queda más que entregarme a tus Ganas y dejar que las mías se sumerjan y disuelvan en Vos, en tus pechos y sus contornos con esa ternura y frenesí que no me puedo
pero bien que me sé El Después… tu pasión no ve más que lo que lo que la enciende ¡pero mi pasión está agarrada con cadenas! si se rompen las amarras, aparecerán las otras, más densas, oscuras, duras, y dolorosas, y ya no podremos zafarnos del enlace mortal.
nada se ha ido de la manos, porque nunca ha estado ahí: desde el principio, agazapado, y pronto a quebrarse todo en el silencio del beso.
ahora que los labios se conocieron, todo se ha derrumbado salvo el estigma de tus labios, y más deseos y más promesas –porque las pieles se han puesto de acuerdo para perdernos y enloquecernos en este Fuego–.
pero el derrumbe no lo ha aniquilado todo ha traído consigo un algo inimaginable: se ha levantado un castillo con un lecho en la cumbre que nos aguarda, entre sábanas rojas.
¿qué viene después de los abrazos, las caricias y los besos? la muerte o el amor, acaso sean lo mismo ahora que no puedo continuar con lo que quiero…
Augusto Pérez Calderón
POEMA 22
me despierto de mi sueño, y conmigo mi sueño se despierta. Entonces, recuerdo mi sueño... -¿o sueño que recuerdo el recuerdo? Y me pierdo. Porque no se si estoy despierto o soñando -perdido y con miedo. Porque he soñado con unos labios, y con mis besos besando esos labios, y no me han dejado ni los labios, ni los besos besados.
Son tantas las veces que respiramos recuerdos, ¿algún día triunfará la memoria –esa compleja materia del sueño?
¿con qué se estará más conforme la conciencia: con saberse memoria o sueño, recuerdo del sueño o recuerdo de los recuerdos?
¿Con qué nos quedaremos cuando podamos algo: con el Dolor de la vigilia o con el Deseo de los Sueños?
Augusto Pérez Calderón.-
|