|
Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
LO INEVITABLE
Quizá si pudiésemos evitar algunas cosas de esta extraña y conmovedora existencia bien tranquilos estaríamos de acotar los límites de nuestro compromiso con los hechos y sentimientos. Pero una y otra vez tengo que constatar cómo no puedo tocar el Devenir, antes bien, me cabe sólo dejarme arrastrar, y sumarme a él, sin voluntad, de modo inevitable, tratando de conducir, como pueda, aquello que ha aparecido, de pronto, y se me ha impuesto al corazón y a la razón, y sin estar ésta de acuerdo con aquel. Y es que muy poco puedo cuando algo me invade de afuera, o de un adentro que no conocía, y tanto revuelo provoca en mí. Entonces, no puedo sino, sobre la herida consumada, tratar de asentir o rechazar lo que se planta frente a mí en vigilias, y hasta en el sueño me persigue. De todos modos, es preciso saberme en el límite… porque no todo lo que me acontece trascurre en el escenario o poderío de mi pobre “libertad”, ésta que ahora sufre al saberse en una existencia endeble y pobre, como mis pensamientos… (esta bandada de gorriones que veo salir del cosquilleo de mis entrañas y pasar ante mis ojos, volviéndome menos yo).
De un sinfín de cosas soy víctima y, sin embargo, no mengua la exigencia de un comportamiento adecuado y correcto, dentro de los ciertos parámetros asumidos sin cuestionamientos hasta que… de repente (y como si fuese un cataclismo) sucede, sin que lo haya buscado, sin haber participado de modo directo y conciente, “algo” comienza con una inquietud. Una variación sigue a esta en el costado que palpita, una presión que ruboriza, una lava que brota desde atrás de la nuca, unida a mi estómago, y no puedo casi nada… Y entonces, la confianza en mis mecanismos habituales, y la falsa y espontánea creencia en la libertad, al tiempo que el encontrarme sin poder dejar de enfrentar lo que se ha puesto enfrente sin querer, sin sospecharlo, sin procurarlo y encontrándome buscándolo al mismo tiempo…
A veces parece que ya nada puedo sobre lo que aparece y, por momentos, me domina y me obsesiona, acorralándome. La existencia me lleva a “aquel lugar” donde una parte de mí no quiere, y me deja en donde creo que nunca quise partir. Y me duele, y sufro, y nadie puede ayudarme (y yo que comienzo a tener menos cosas en claro, excepto lo que me atormenta y encandila).
Y estoy solo (porque me repliego y me escondo!), me invento excusas para no compartir este suplicio con nadie (como si quisiera sentirme miserable!), sin saber cómo salvarme de lo que, desde adentro, me acecha (me refiero a aquello que ya sucedió y que me ha cambiado de un modo irreversible y que pone a prueba todos los cimientos de mi carácter y mi palabra dada, y que me enfrenta con el pasado, con el presente y con un porvenir tan incierto como los latidos que seguirán a esta palabra que escribo y tú lees, en medio de preguntas y quehaceres que nunca sabré).-
|