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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
“EL SUFRIMIENTO NO EXISTIRÁ MÁS”
Darle ánimos a quienes están siendo acechados por la muerte real no es una tarea fácil (y ni siquiera parece sensata, desde la perspectiva humana). Tratar de llevar o poner Luz donde sólo hay tinieblas es como intentar iluminar con la esperanza allí donde lo único que vemos es “eso”… que nos hunde en el fango de la desesperación y el desánimo. Pero Dios lo sabe, y tiene para decirles que está junto a aquellos que están “luchando y creyendo” con integridad, aunque su “estar con ellos” no se note, y todo parezca ser dominio del “mar”, que es el sinónimo del “mal” (ese ámbito temido por los pueblos orientales que presentaba los más grandes peligros, las bendiciones y las maldiciones, y las situaciones sorpresivas –por ser imprevisible en su calma o violencia, según vengan los vientos).
Los que están muriendo con la esperanza puesta en Dios, necesitan del refresco de su Palabra… por eso Él decide pronunciarla a través del profeta (apocalíptico, en forma de símbolos) y dirigirla, como dardos precisos, al corazón de aquellos que están peleando, sintiéndose sin Dios, sufriendo, en medio de una vida que no da para más; en una Ciudad que se derrumba, a causa del desastre provocado por hombres sin Dios… Así, en medio de tanta “ausencia”, Dios aparece y promete. Promete la venida (que es “la ida del hombre hacia”) y un ‘Lugar de estar’ con él (un Nueva Ciudad, símbolo de un nuevo lugar Sagrado), pero que durará siempre –un “lugar donde estar” como hacía, íntimamente, en la ‘carpa’ del encuentro con aquellos que se disponían a entrar en comunión con Él.
En efecto, Allí, en esa Nuevo Universo, ya nada dependerá de los hombres ni de las leyes de la naturaleza, sino de Dios mismo (pues es el Reino de su Presencia) y, esta es La Promesa: aquellos que entren en esta Nueva Tierra o Creación ya no tendrán que soportar nada, sino gozar del “sólo estarse con Dios”, y en paz perpetua –liberado ya de todas las ataduras y sufrimientos de “la primera Tierra” o vida terrenal; limpios y refrescados en el agua de Vida divina (sin tener que hacer nada ya), con una apariencia espléndida, hasta el rostro maquillado, como preparado para una fiesta, en una unión perfecta y definitiva (al estilo esponsal) con Aquel que promete el más grande de todos los bienes a los que alguien pueda aspirar: “estar con Dios para siempre”; ser y sentirse hijo amado frente a su Presencia, y para siempre –Presencia que incluye el don del olvido del sufrimiento y una Vida Nueva... En efecto, como dice el Apóstol Pablo, «si para (én zoè) la vida ésta en Cristo la esperanza sola sería, los más 'dignos de compasión' de todos los hombres seríamos» (Carta A a los corintios, capítulo 15, verso 19).
«… Vi [un] cielo [uno] nuevo y [una] tierra [una] nueva. Pues el primer cielo y la primera tierra se fueron y el mar no existe ya [más]. Y la ciudad, la santa Ierusalém nueva vi bajando del cielo del [al] lado [junto] a Dios, lista [ya] como [una] novia arreglada para el hombre de ella. Y escuché [una] voz grande desde el trono, diciendo: He aquí ‘el lugar de estar’ (skené) [de] Dios con los hombres, y ‘estará’ (skenósei) con ellos –y aquellos [de los] pueblos de él serán, y Dios con ellos estará [de ellos Dios]. Y quitará toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no existirá más; ni dolor, ni gemido (kraugé), ni fatiga ‘de ningún modo’ existirán ya, [pues] ‘las primeras cosas’ se fueron.
Y dijo el que estaba sentado sobre el trono: He aquí [que] nuevas hago ‘todas las cosas’ –y dice: escribe, que estas palabras son ‘dignas de fe’ (pistoi) y auténticas (alethinói). Y dijo a mí: ‘[Yo] estoy presente’ (Gégonan). Yo [soy] la Alfa y la Omega, el principio y el final. Yo a los sedientos (dipsónti) daré del manantial del agua de la vida ‘sin [ningún] costo’ (doréan). ‘El Triunfador’ poseerá [todas] estas [cosas] y estaré para él [como] Dios y aquel estará para mí [como un] hijo…»
“NUEVO TESTAMENTO”, Libro del APOCALIPSIS, Capítulo 21, versos del 1 al 7.
El texto original está tomado de la edición crítica del Nuevo Testamento. THE GREEK NEW TESTAMENT, Fourth Revised Edition, SBU, Sttutgart, 1994. La traducción ha sido realizada directa del texto griego por el Prof. Pablo H. Bonafina.
ACLARACIÓN: Las palabras entre corchetes no se encuentran en el texto original y son agregados del traductor que pretenden darle un poco más de sentido a estructuras literalmente ásperas, si se sacan, cosa recomendada, el lector tendrá ante sí el texto en español lo más próximo al griego.
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