|
Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
PUEDE SER DIFERENTE AUNQUE NO MÁGICAMENTE
Es poco probable que sea diferente, al menos por sí mismo. Es falso ese optimismo que abandonará las expectativas del año que se avecina a “poderes o fuerzas” que no son nuestras y no proceden de nuestro pobre, pero más concreto, más acá. Pues, más allá de los condicionamientos que rodean nuestras pobres existencias, hay un margen considerable para la creatividad y el revertir situaciones y actitudes. Y si las cosas no pueden cambiar y el año que viene la rutina del que ya muere nos abofetea la cara, todavía nos queda nuestra actitud: Podemos modificar nuestra manera de ver la vida, nuestra vida, la de todos los días, pues sí estará a nuestro alcance el poder vernos de un modo diferente, tanto a nosotros como a los demás.
No hay cambio que “suceda”, sin más. Toda variación se produce, ya sea por causas ajenas a nuestra voluntad u originadas por ella misma. Lo que tenemos que rechazar esa tendencia al maldito esperar pasivos que algo cambie, propio de la mediocridad, de una actitud impropiamente humana y, desde toda perspectiva, desaconsejable sin más.
Tal vez pueda ser provechoso reflexionar una vez más sobre nuestro renovado, y siempre improvisado, protagonismo en el año que levanta ya su telón. Todo lo por-venir parece, y en cierta medida suele, ser mejor, pues su esencia propia es la absoluta posibilidad, que requiere, y siempre nos inquiere, para llegar a ser “algo” de nuestra predisposición y participación, porque, repitámoslo, no existe aun en absoluto. –Y si bien es innegable el carácter inmodificable del pasado, aunque ciertamente se den ocasiones para el revertir algunos errores, podemos proponernos el ideal del tratar, una vez más, de disponernos de un modo nuevo ante esta vida que viene a nosotros, llena de primicias, comienzos y sorpresas.
Pensaba en estos días en mi fatigado corazón. Cada latido suyo es un involuntario im-pulso de vida nueva de la que no suelo habitualmente tomar conciencia por estar muy atareado en tantas otras cosas, que generalmente suelo considerar, en los hechos, más importantes que mi vida misma. –¿No es al menos curioso vivir considerando, aunque sin pensarlo, que “las cosas de la vida” son más importante que la “vida misma” con todo su real potencial de novedad?–
Aunque las rutinarias responsabilidades nos quieran hacer creer que esta vez será igual, nada más cierto que esto: los primeros tiempos de cada año que comienza estamos de “reestreno existencial”. –Ya somos grandes para dejarnos por las apariencias engañar, y por las experiencias pasadas desalentar.
Es posible que descubramos, en el encuentro íntimo con nuestra existencia actual, que no sólo puede ser diferente, sino que podemos, hasta nosotros mismos, cambiar. Tal vez sea cuestión de rever algunas de nuestras convicciones –esas que nos tensan, asfixian y proporcionan las mil y una frustraciones. ¡Si supiésemos todavía cuánto depende de nuestra mirada y de nuestra voluntad!…
Tal vez sea necesario en estos días mirarnos, aunque sea un poco, más detenidamente, y entonces descubramos la necesidad de cambiar de perspectiva una vez más, desdogmatizándonos y abandonando algunas estériles convicciones que nos han acompañado hasta el presente, aportándonos más muertes y “mala sangre” que vida; más disgustos que quietud, sosiego, paz y bienestar. Tal vez debamos distendernos un poco; esto es: pensar y sufrir un poco menos, y vivir un poco más.
Prof. Pablo H. Bonafina Ciudad de Buenos Aires © 2007
|