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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
EL MENSAJE ORIGINAL DE JESÚS (Según un manuscrito anónimo del siglo II conocido como DE JUAN A)
El texto original está tomado de la edición crítica del Nuevo Testamento. THE GREEK NEW TESTAMENT, Fourth Revised Edition, SBU, Sttutgart, 1994. La traducción ha sido realizada directa del texto griego por el Prof. Pablo H. Bonafina.
ACLARACIÓN: Las palabras entre corchetes no se encuentran en el texto original y son agregados del traductor que pretenden darle un poco más de sentido a estructuras literalmente ásperas, si se sacan, cosa recomendada, el lector tendrá ante sí el texto en español lo más próximo al griego.
1: 1 Aquello que era desde el principio, lo que hemos recibido, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y las manos nuestras han tocado, acerca de la palabra viviente 2 –Pues la vida se manifestó, y hemos visto y testimoniamos y anunciamos a ustedes la vida eterna, la cuál estaba con el padre y se ha manifestado a nosotros–. 3 Aquello que hemos visto y recibido anunciamos también a ustedes, para que también ustedes comunión tengan con nosotros. 4 Y éstas cosas escribimos a ustedes para que la gracia nuestra sea [plenamente] realizada. 5 Es éste el mensaje, el que escuchamos de él y anunciamos a ustedes, porque Dios luz es y tiniebla en él no hay ninguna. 6 Si decimos que comunión tenemos con él y en las tinieblas caminamos, nos engañamos y no obramos la verdad. 7 Y si en la luz caminamos, como Aquél vive en la luz, comunión tenemos unos con otros y la sangre de Jesús, el hijo suyo, [nos] purifica a nosotros de todo pecado. 8 [En efecto] si decimos que pecado no tenemos, a nosotros mismos [nos] engañamos y la verdad no vive en nosotros. 9 Si reconocemos los pecados nuestros, es confiable y justo para borrar los pecados y purificar a nosotros de toda injusticia. 10 [Pero] si decimos que no hemos pecado, falso [lo] hacemos a él y la palabra suya no vive en nosotros. 2: 1 Hijos míos, estas cosas escribo a ustedes para que no pequen. Pero si alguno peca, defensor tenemos junto al padre, Jesús [El] Ungido justo. 2 Aquél propiciación es de los pecados nuestros, y no de los nuestros solamente sino también de todo el mundo. 3 Y en esto [re]conocemos que [lo] hemos conocido a él, si los mandamientos de él cumplimos. 4 El que dice que conoce a él, y los mandamientos de él no está cumpliendo, [un] mentiroso es, y en él la verdad no existe. 5 Pero [en] el que cumple su palabra, verdaderamente en él el amor de Dios ha sido [plenamente] realizado. [Y] en esto [re]conocemos que en Aquél está. 6 El que dice en Aquél permanecer debe [portarse] así como Aquél [se] comportó y [como] Éste del mismo modo andar. 7 Amados, no [un] mandamiento nuevo [les] escribo a ustedes, sino un mandamiento viejo, el que tienen desde el principio. El mandamiento, el viejo, es la palabra, la [misma] que escucharon. 8 [No obstante] otra vez un mandamiento nuevo [les] escribo a ustedes, el que está verdaderamente en aquél y en nosotros, porque la tiniebla se va y la luz auténtica ya aparece. 9 El que dice en la luz vivir y al hermano suyo está desatendiendo en la tiniebla vive todavía. 10 El que ama al hermano suyo en la luz permanece, y escándalo en él no hay. 11 El que desatiende al hermano suyo en la tiniebla vive y en la tiniebla anda, y no sabe a dónde va, porque la tiniebla encegueció los ojos suyos. 12 [Les] escribo a ustedes, hijos, porque fueron borrados de ustedes los pecados por causa del nombre de él. 13 Escribo a ustedes, padres, porque lo conocen desde el principio. Escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al mal. 14 Escribo a ustedes, muchachos, porque conocen al padre. Escribo a ustedes, padres, porque lo conocen desde el principio. Escribo a ustedes, jóvenes, porque vigorosos son y la palabra de Dios en ustedes permanece y han vencido al mal. 15 No amen al mundo ni las cosas [que hay] en el mundo. Si alguno ama al mundo, no vive el amor del padre en él. 16 Porque todo lo [que hay] en el mundo, la tendencia de la carne y el deseo de los ojos y la arrogancia de los instintos no son del padre sino [que] del mundo son. 17 Pero el mundo pasa y el deseo de él [también], y el que hace la voluntad de Dios permanece hasta la eternidad. 18 Muchachos, [la] última hora es, y, como escucharon, el antiUngido se viene, y ya antisUngido muchos surgieron. Por eso, sabemos que la última hora es. 19 Desde nosotros salieron, pero [aquellos] no son de nosotros. Pues si de nosotros fuesen, habrían de permanecer con nosotros. Pero [esto sucede] para que sea manifiesto que no son todos de los nuestros . 20 Ustedes [por su parte] la unción tienen del santo, y conocen a todos. 21 No [les] escribí a ustedes porque no conocen la verdad sino porque la conocen, y porque todo [el que es] falso de la verdad no es. 22 ¿Quién es el mentiroso sino el que rechaza que Jesús es el Ungido? [Y] ése mismo es el antiUngido, el que niega al padre y al hijo. 23 Todo el que niega al hijo al padre no tiene [consigo]. El que confiesa al hijo, al padre tiene [dentro suyo]. 24 Ustedes aquello que escucharon desde el principio [que] en ustedes permanezca. Y [es que] en ustedes permaneció aquello que desde el principio escucharon, y ustedes en el hijo y en el padre permanecen. 25 Y éste es el mensaje, el mismo que [les] hemos anunciado a ustedes: la vida eterna. 26 Éstas cosas escribimos a ustedes acerca de los que están engañándolos a ustedes. 27 Pues nosotros la unción, la que recibimos de él, permanece en ustedes, y no tienen necesidad de que alguien [les] enseñe a ustedes. Sino [que] de ese modo la unción de él [les] enseña a ustedes acerca de todas las cosas, y auténtica es y no es falsa, y así como [les] enseñó a ustedes permanece en ustedes. 28 Y ahora, hijos, permanezcan en él, para que se manifieste [que] tenemos confianza y no sentimos vergüenza de él en la visita suya. 29 Si saben que justo es, conocen que también todo el que practica la justicia de él ha nacido. 3: 1 Sepan qué tipo de amor [nos] dio a nosotros el padre, a fin de que hijos de Dios fuésemos llamados. Y [lo] somos. A causa de esto el mundo no [los re]conoce a ustedes, porque no [lo re]conoce a él. 2 Amados, ahora hijos de Dios somos, y todavía no se manifiesta qué seremos. Sabemos que si, cuando se manifieste, semejantes a él seremos, porque [entonces, lo] veremos a él como es. 3 Y todo el que tiene la esperanza ésta en él se purifica [a sí mismo] como aquél puro es. 4 Todo el que obra el pecado también la desobediencia obra, pues el pecado es la desobediencia. 5 Y sepan que Aquél se manifiesta para que el pecado [se] elimine, y el pecado en Aquél no existe. 6 Todo el que en él permanece no peca. Todo el que peca no [lo] vio a él ni [lo] conoce a él. 7 Hijos, no [se] engañen a ustedes. El que obra la justicia justo es, así como Aquél justo es. 8 El que obra el pecado del diablo es, porque desde el principio el diablo peca. [En efecto] para esto se manifiesta el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo el ha sido engendrado por Dios el pecado no obra, porque la semilla de Él en él permanece. Y no puede pecar porque de Dios ha nacido. 10 En esto manifiestos están los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo el que no practica la justicia no es de Dios, y no ama al hermano suyo. 11 Porque éste es el mensaje, el que escuchamos desde el principio, a fin de que nos amemos entre nosotros. 12 No como Caín, que del mal era y mató al hermano suyo. ¿Y por qué lo mató? Porque las obras de él malas eran, y las obras del hermano suyo [eran] justas. 13 No se asombren, hermanos, si [los] odia a ustedes el mundo. 14 Nosotros sabemos que pasamos de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. 15 [En efecto] todo el que odia al hermano suyo asesino es, y [ustedes] saben que todo asesino no tiene vida eterna en él permaneciendo. 16 En esto conocemos el amor, [en] que Aquél por nosotros la vida suya entregó. [Por eso] el que tiene lo vital en el mundo y contempla al hermano suyo teniendo necesidad y cierra las entrañas suyas a él, ¿cómo el amor de Dios [puede] permanece[r] en él? 18 Hijos, no amemos con palabra ni con la lengua sino en la obra y [la] verdad. 19 En esto nos sabremos que de la verdad somos, y delante suyo persuadiremos al corazón nuestro, 20 por si [acaso nos] condena de nosotros el corazón, ya que más grande es Dios que el corazón nuestro y conoce todas las cosas. 21 Amados, si el corazón no [nos] condena, confianza tenemos en Dios, 22 y lo que pedimos recibimos de él, porque los mandamientos de él cumplimos y lo que le gusta en presencia suya hacemos. 23 Y este es el mandamiento suyo: que creamos en el nombre del hijo suyo Jesús Ungido y [nos] amemos entre nosotros, así entregó el mandamiento a nosotros. 24 Y el que cumple los mandamientos suyos en él permanece y aquél en él. Pues en esto conocemos que permanece en nosotros[:] por el espíritu, el que a nosotros entregó. 4: 1 Amados, no en todo espíritu crean, al contrario, sometan a prueba a los espíritus [para saber] si de Dios son, porque muchos falsosprofetas vinieron al mundo. 2 En esto [se darán cuenta que] conocen el espíritu de Dios[:] Todo espíritu que confiesa a Jesús Ungido en [una] carne venido, de Dios es, 3 y todo espíritu que no confiese a Jesús, de Dios no es. Y este es el del antiUngido, el que escucharon que ha venido, y ahora en el mundo está ya. 4 Nosotros de Dios somos, hijos, y [los] vencimos a ellos, porque mayor es el que [está] en nosotros que el que [está] en el mundo. 5 Aquellos del mundo son. Por esto al mundo proclaman y el mundo a ellos [los] escucha. 6 Nosotros [en cambio] de Dios somos. El que conoce a Dios [nos] escucha a nosotros, [y] el que no es de Dios no [nos] escucha a nosotros. A partir de esto [re]conocemos al espíritu de la verdad y el espíritu de la mentira. 7 Amados, amémonos entre nosotros, porque el amor de Dios es, y todo el que ama de Dios ha nacido y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios amor es. 9 En esto se manifiesta el amor de Dios en nosotros: en efecto, al hijo suyo, al unigénito, envió Dios al mundo para que [éste] sea salvado a través suyo. 10 En esto está el amor, no [en] que amamos a Dios, sino [en] que él [nos] amó a nosotros y envió al hijo suyo [como] propiciación por los pecados nuestros. 11 Amados, si de éste modo Dios [nos] amó a nosotros, también nosotros debemos entre nosotros amar[nos]. 12 A Dios nadie jamás [lo] vio. Si [nos] amamos entre nosotros, Dios en nosotros permanece y el [suyo] amor en nosotros [plenamente] realizado está. 13 En esto conocemos que en él permanecemos y aquél en nosotros, porque del espíritu suyo [nos] entregó a nosotros. 14 Y nosotros hemos contemplado y testimoniamos que el padre envió al hijo salvador del mundo. 15 El que confiese que Jesús es hijo de Dios, Dios en él permanece y aquél en Dios. 16 Y nosotros hemos conocido y creído al amor, el [amor] que tiene Dios hacia ustedes. [En efecto,] Dios amor es, y el que permanece en el amor en Dios permanece y Dios en él permanece. 17 En esto se ha realizado [plenamente] el amor en nosotros, para que confianza tengamos en el día del juicio, porque como aquél es, también nosotros somos [ya] en el mundo éste. 18 Miedo no hay en el amor, puesto que el maduro amor afuera arroja al miedo, porque el miedo [un] castigo tiene, y el que tiene miedo no ha madurado en el amor. 19 Nosotros amamos, porque aquel primero [nos] amó a nosotros. 20 Si alguno dice ‘Amo a Dios’, y al hermano suyo desatiende, [un] mentiroso es. Pues el que no ama al hermano suyo –al que ha visto– a Dios –al que no ha visto– no puede amar. 21 Y este mandamiento [es el que] tenemos de él, para que el que ama a Dios ame también al hermano suyo. 5: 1 Todo el que cree que Jesús es el Ungido, de Dios ha nacido, y todo el que ama al engendrador, ama al que ha sido engendrado desde él. 2 En esto conocemos que amamos los hijos de Dios: cuando a Dios amamos y los mandamientos suyos realizamos. 3 Pues esto es el amor de Dios, a fin de que los mandamientos suyos cumplamos. Y los mandamientos suyos [una] carga no son, 4 porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que derrota al mundo: la fe nuestra. Y, ¿quién es el que derrota al mundo si no el que está creyendo que Jesús es el hijo de Dios? 6 Aquél es el que viene a través de[l] agua y [de la] sangre, Jesús Ungido. No en el agua solamente sino en el agua y en la sangre. Y el espíritu es el testimonio, porque el espíritu es la verdad. 7 Porque tres son los que testimonian: 8 el espíritu y el agua y la sangre, y los tres están en uno. 9 Si el testimonio de los hombres recibimos, [sepamos que] el testimonio de Dios mayor es, porque ha testimoniado acerca de su hijo. 10 El que cree en el hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree en Dios mentiroso [lo] ha hecho a él, porque no ha creído en el testimonio que ha testimoniado Dios [mismo] acerca del hijo suyo. 11 Y este es el testimonio, porque [una] vida eterna nos ha dado a nosotros Dios, y ésta vida en el hijo suyo está. 12 El que tiene al hijo tiene la vida. [Y] el que no tiene al hijo de Dios la vida no tiene. 13 Estas cosas [les] escribí a ustedes para que sepan que vida tienen eterna, los que creen en el nombre del hijo de Dios. 14 Y ésta es la confianza, la que tenemos en él, porque si algo es pedido según la voluntad suya, [entonces, nos] escucha a nosotros. 15 Y si sabemos que [nos] escucha a nosotros, aquello que es pedido, [entonces] sabemos que tenemos lo que pedimos, aquellas cosas que hemos pedido por medio suyo. 16 Si alguno ve al hermano suyo pecando [un] pecado no de muerte, pida, y [le] dará a él la vida, [pero esto] a los que pecan no de muerte. [Pues, en efecto] hay [un] pecado de muerte. No por ése [les] digo que pidan. 17 Toda injusticia pecado es, y hay un pecado [que] no [es] de muerte. 18 Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, al contrario, [y] que el que ha sido engendrado de Dios cumple con él, y el mal no es tocado por él. 19 Sabemos que [éste] de Dios es pero que el mundo todo en el mal yace. 20 Sabemos que el hijo de Dios se hace presente y que ha dado a nosotros [la] inteligencia para que [re]conozcamos lo auténtico, y [por eso] vivimos en lo auténtico, en el hijo suyo Jesús Ungido. Aquél es el auténtico Dios y [la] vida eterna. 21 Hijos, cuídense con los ídolos.-
Traducción del Prof. Pablo H. Bonafina © 2005 Ciudad de Buenos Aires
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