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Φ FILOSOFÍA NUEVA ________________________________________________________________________
LA DOTACIÓN DEL HOMBRE Por el Dr. Theodore Lidz
Las cuestiones referentes al por qué el hombre está constituido tal como lo está, por qué sus procesos fisiológicos funcionan tal como lo hacen, por qué su adaptación depende de la capacidad de usar instrumentos y lenguaje, por qué y cómo se ha desarrollado una ‘mente’ o ‘psique’, solamente puede solventarse en términos evolucionistas, es decir, entendiendo la aparición del hombre a partir de un organismo unicelular que pasa por innumerables formas de organización animal mediante incontables mutaciones genéticas. Podemos formular cuestiones tales como las de ‘¿para qué?’ o ‘¿al servicio de qué objetivo?’ sin reparo alguno respecto de las implicaciones teleológicas. El proceso de la evolución promovió la supervivencia mediante la selección o el aparejamiento de aquellas mutaciones o genes recesivos que permitan una nueva mutación o mejoraban los medios de adaptación a un sector del medio ambiente. Aceptamos que una estructura o un proceso existente en el organismo favorece la preservación del individuo o de la especie y es modificación de algo que se halló en formas evolutivas precedentes o vestigio de una estructura que fue útil en una forma anterior” . La opción evolucionista es clara: “También la especie humana apareció de forma gradual. No podemos trazar aquí las numerosas y fascinantes fases de nuestra evolución” , pero vale recordar que la capacidad del lenguaje, y más tarde de la reflexión, viene de una evolución de nuestro cerebro, el cuál se fue complejizando en grado extraordinario, “la capacidad de usar instrumentos se basa en la adquisición, mediante la evolución, de un cerebro y un sistema neuromuscular capaces de sensibles movimientos voluntarios, que pueden ser aprendidos. Fue un cerebro el que hizo posible asimismo la ajustada coordinación de los movimientos de los labios, de la lengua, de la laringe y de los músculos faciales y respiratorios que permitió disponer de otro instrumento intangible que es la voz, que se desvanece en el aire a medida que las ondas concéntricas se expanden. Sobre la base de este importante instrumento abstracto que progresó hasta convertirse en lenguaje, se desarrolló la ulterior evolución de los prehomínidos en humanos. Es decir, sobre la palabra que permitió al protohombre comunicarse explícitamente con los otros para dirigirse a ellos y, finalmente, para dirigirse a sí mismo con el pensamiento reflexivo.
Theodore Lidz, LA PERSONA, Su desarrollo a través del ciclo vital. Herder, Barcelona, 1985. Extracto de las páginas 27. 30 y 31-32.
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